jueves

quiero decir

Ayer me pidieron que acompañara a Vanoli al programa de radio Viene a cuento, donde leerían “Llegar a otro miércoles”, publicado en Hojas de Tamarisco, y hablarían (hablaría, yo, para eso me necesitaban) sobre las editoriales independientes, los escritores jóvenes, cómo es abrirse paso en el “mundillo literario” a tan corta edad y etcéteras. Junto a nosotros, además, estaría Ana María Shua, cuyo cuento “La sueñera” sería interpretado por una actriz convocada para la ocasión. Como siempre, llegué primera. Saludos correspondientes y a esperar. “Ahí está Ana María con su hija Paloma, que dice que te conoce” me dijo el productor del programa.

Escena del sillón, tras los vidrios, mientras la actriz se preparaba para leer:

V: Hola
P: Hola
A.M.: Hola
P: Ella es Violeta, fue al Nacional conmigo, es de la editorial
A.M: Sí, ya sé
V: ...(sonrisita)
A.M : Me encantó el cuento de Hernán
V: Sí, es bueno
AM: ¿Viene?
V: Sí viene, lo que pasa es que está con Salmonella
A.M: uhh, pobre…
P: uhh...
V: Sí, pobre.
A.M: qué feo...
V:...
AM: Me encantó su cuento.
V: Sí, es bueno, es muy bueno.
P: ...
A.M: Andá si estás cansada, andá.
P: Sí, es que ya que estoy quería conocer al muchacho.
V: ...(sonrisa)
AM: es gay (abanico)
V: ¿Qué?
AM: Hernán, ¿es gay?
V: ah, no…, no…
P: ...
AM: muy bueno, muy bueno...


Y llegó nomás, “el muchacho”, segundos después de que Paloma se fuera. Presentaciones mediante, ya todo el mundo sabía de su Salmonella que me encargué de difundir para hacer más estoico el gesto de estar ahí a las 12 de la noche ...Y pasaron más cosas, chismecitos, anécdotas, pero ahora no tengo ganas. Tal vez más tarde. Lo que me importa decir ahora es que entramos, leyeron, hablamos y jugamos a que sí, nos hicimos los que, nos creímos todo lo que decíamos y al final nos fuimos muertos de risa diciendo “mira cuando...” y algo que te dije, que ahora vuelvo a decir, es que haciendo abstracción de todo me encantó escucharte Hernancito, de verdad. Me emocionaste. Porque son esas reflexiones, comentarios, gratitudes, esas cosas tan así que nos pasan las que me hacen quererte, quererlos tanto, y tener ganas de seguir aunque cueste, mucho, pero mucho.
Vamos Tamariscos que en marzo se viene, se viene, se viene.
Y si mi puse cursi ¿sabés que? Me chupa un huevo.

P.D: cada vez que alguien lee el cuento de Vanoli sin conocerlo, pregunta si es gay. Cuántos prejuicios quedan en ciertos lectores...¿no? (Y qué mala lectura, por cierto: ¿no entendieron, todavía, que no hay marca de género en los personajes?)

jueves











Somos tipos duros, no nos vengan con Tamariscos, ¿sí?...

miércoles

**no todo es glamour, baby, en el mundo de las lecturas y de la fresca nuestra literatura lumpen

...nunca importa cuán talentoso eres

** pero todo todo se puede contar


"Ultimo momento: Abuchean a Funes en lectura"

(Tamarisco recomienda, esta semana, la gran narración de un cronista épico)

martes

wilde y la dulce decandencia

Publicado en "La biblioteca ideal" el pasado domingo en Cultura de Perfil.

El fracaso del hedonismo absoluto

Que las masas se sienten atraídas por la desgracia de ricos y famosos no es ninguna novedad. Cuando Oscar Wilde –ya consagrado artista, hedonista supremo y poseedor de una fortuna considerable- fue condenado por cometer "actos ofensivos a la moral" (eufemismo de homosexualidad), la sociedad victoriana de clase media, escandalizada, lo festejó. Se sabe también que los amores tortuosos despiertan cierta curiosidad (y morbo); más aún si están narrados en clave autobiográfica. En 1897, en su calabozo, Wilde escribe De profundis, una extensa carta a Alfred Douglas. Comienza con un cálido "Querido Bosie", precedido por un título grave: "La tragedia de mi vida". Lo que sigue son acusaciones que parecen ser las del amante traicionado; a los reproches se suman justificaciones sobre el pasado compartido que él reinterpreta una y otra vez. La primera intención parece ser el ajuste de cuentas. "Nuestra trágica y deplorable amistad ha terminado para mí de un modo funesto (...) siento mucha tristeza al pensar en mi corazón, antes henchido de amor, está ya para siempre lleno de maldiciones, amargura y desprecio." Cumpliendo el mito del descenso a los infiernos, Wilde escenifica su propio calvario para representar, también, la reconversión: de su vida plagada de excesos al examen de conciencia que incluye reflexiones sobre el sentido del dolor y su papel en el hecho creativo. Aquí todo se vuelve más interesante: al atractivo de la tormentosa historia de amor se le suma una especie de catarsis conducida racionalmente, con el eje puesto en una suerte de teoría del arte. Según dice, una vez le comentó a André Gide que todo lo dicho por Platón y por Cristo podía trasponerse a la esfera del arte: "No sólo la íntima relación entre la personalidad de Cristo y la perfección es lo que constituye la verdadera diferencia existente entre el arte clásico y el romántico, y lo que hace aparecer a Cristo como el verdadero precursor del romanticismo".



Reseña de Lo que se pierde, de Alejandra Zina. Editorial: Carne Argentina


¿Qué busca uno en un libro de cuentos? ¿Qué espera encontrar si ese libro es pequeño, reciente? Si la editorial es independiente, si ya se ha leído tanto...

Desde el principio, Lo que se pierde, de Alejandra Zina, sacude cualquier presupuesto de lectura: arremete contra la parsimonia y se aparta de la corrección política sin ser pretensiosamente transgresor. Al desconcierto inicial que provocan los chicos que en la puerta de la iglesia le gritan a la mendiga “vieja puta” sigue otra cosa: no es la obviedad del gesto buscado sino la calma de quien transita seguro por un terreno sinuoso: la vieja puta es, en efecto, una vieja puta, o una pedófila, o alguien que al haber soltado los lazos de la razón trasciende cualquier prurito moral. Sea como fuere, el chico sucumbe a la trampa como el lector a la destreza narrativa. ¿Cómo se llega a este punto? Sutil el pasaje de la crueldad pequeburgue a un despertar sexual tan abyecto como excitante, desagradable e inquieto: acaso venganza acaso favor, la certidumbre está ausente en éste y todos los cuentos de Zina. Como los varoncitos que rodean a Elizabeth, Lis, tirada sobre la tierra con las piernas abiertas en el cuento “Baldío”. Si el Mayor los dirige a todos, la chica, motor del relato, no tiene voz. La duda, entonces, acelera la acción: ¿quiere Lis ser cogida por todos? Está muy bien maquillada y lanza lo que se infiere serían gemidos, pero también está inmóvil, araña la tierra, aprovecha la primera oportunidad para bajarse la pollera y salir corriendo. Y en el medio, la propia sexualidad puesta en duda: quién gime y por qué gime, la casta edilicia y los derechos de acción, la imposición o el deseo de ocupar ellos mismos el lugar que antes ocupaba la chica. O la muerte y el asesinato porque sí, sin razones aparentes, sin ningún tipo de explicación. No importa por qué “el hijo” decide matar al padre; no importa por qué esa mucama “con cama adentro” debe someterse a los reclamos inusitados de la patrona, no importa por qué a un hombre llamado “Waldemar” se le deshace la oreja hasta caer putrefacta en el teclado de la computadora. Las cosas ocurren y en este sistema, funciona. No hay valores, no hay jerarquías, el pacto de lectura implica no cuestionar sino aprehender ese universo, seguirlo con minucia: el detallado relato de la muerte, los insistentes reclamos que encubren el pánico, el avance tedioso del deterioro corporal. Todo, todo, es aceptado como se acepta lo inevitable.
Si bien “Carioca” parecería, en principio, apartarse del resto, pronto se acopla a la sensación general de inquietud de los otros cuentos. Remitiendo a los clásicos ejercicios de narración, el relato alterna monólogos durante un cumpleaños de quince: los compañeros, el tío, la tía...Sin embargo, esta apariencia naif de la propuesta se ve de pronto atravesada, agrietada, por la incorrección del adolescente ( “con matías, los dos, queremos garcharnos a Vanina Lipnik. Tiene unas tetas grandes como Pamela Anderson, también tiene nariz ganchito y estrella de David pero todo eso no importa, del cuello para arriba no importa”) o por las sugerencias del tío borracho dedicando a cámara unas palabras “para la cumpleañera”:

“A ver, a ver. Bueno, no sé. Cuando viniste con nosotros a Mar Chiquita, en el 85. ¿Te acordás?(...)la tercera ola nos revolcó hasta la orilla como dos lobos marinos. Te levantaste con la bombacha hecha una bolsa de arena y de tan pesada se te resbalaba de la cintura. No quisiste salir del agua así, me pediste que la lavara y te sacara toda la arena. Por debajo del agua me pasaste la bikini y la froté hasta que volvieron a verse los ositos. Yo me encargué de subírtela, me pediste que te la apretara fuerte porque si no, te quedabas en el agua hasta la noche...”

Finalmente, el libro termina con un cuento que retoma el primero: “Picazón”. Es aquí, entonces, donde el círculo cierra o, según se mire, tal vez vuelva a abrirse: es el mismo protagonista quien, quince años más tarde, decide volver a la casa de la vieja mendiga para ajustar asuntos pendientes. De ahí en más, el lector lo acompañará en su búsqueda y en el impactante resultado final que nos privamos de adelantar en esta reseña.
Lo que se pierde es un libro ágil, que moviliza y genera esas sensaciones que llevan a releer un párrafo, subrayar una frase, quedarse pensando... “¿pero esto es...?” Es cuestión de estar atentos, mirar para todos lados, aguzar un poquito el criterio a la hora de soltar el a esta altura trillado “nuevas voces de la literatura argentina”.

lunes

Promiscuidad Editorial III


Finalmente todo sucedió. Después de días de corridas, entre niños, entre viajes y trabajos (y viajes por trabajo), sonrientes y sudados, turnándonos para estar en Periférica, intercomunicados constantemente, cubriéndonos entre todos, reportándonos para ver si había que ir a buscar el parlante, desesperados porque a último momento parecía que no teníamos micrófono, y la gente que no mandaba los textos, y el supermercado para comprar el trago tamarisco que en vez de verde resultó rojo pero que de todas formas fue un éxito, y el proyector, el bendito proyector que no llegaba y, y, y...pero al fin, siete y media de la tarde, bruzzone y gorodischer llegando con los últimos elementos necesarios, vanoli y budassi recibiendo a la gente, la terraza estaba a punto para poder comenzar.
El clima, dicen, fue distendido. Todos, dicen, se fueron contentos. Y nosotros, decimos, nos quedamos conformes porque no faltó nadie: Molina (Entropía) con su niño, Levin con sus malos augurios, Romero (Gárgola) con su simpatía, Oliva (La creciente) con su suavidad, Kogan (El interpretador) con su buena predisposición, Rombolá (Los asesinos tímidos) con su seductora timidez, Gómez y Linne con el aguante de siempre, Erlan con sus groupies, Moret con su determinación, Leonel y sus explicaciones, Mavrakis y sus textos noventosos, un sello personal, Urman y su talentosa gravedad, Funes y su impecable, impecable, actuación. Los tragos nos entonaron, las lecturas fueron buenas, los panes se disfrutaron como en ceremonia pagana, la gente se conoció, se reencontró, se leyó, se escuchó, se rió y se aplaudió. Así que esta pincelada de inocencia, de beatitud, de bondad. Todo color de rosa, todo amor y felicidad, todo augura un futuro brillante gracias al encuentro tamarisco que más allá de las maldiciones de Levín, que auguraba lluvia, truenos e incluso la muerte de algún asistente bajo la pantalla; resultó salir más pero más que bien.

Promiscuidad Editorial II

Sobre el festival Tamarisco de Verano; encuentro fin de año que organizamos el viernes


Amplían, desde ángulos diversos,


Matías Pailós, que afirma: "Todo escritor es preescritor" y dedica al debutante -en lecturas públicas- Joaquín Linne, un par de renglones.

Playmóbil Hipotético, antes de su cumpleaños, idem.

Promiscuidad Editorial I

Luego de un fin de semana agitadísimo, podemos apuntar:
El encuentro,gracias a todos, estuvo más que bien...
A pesar de las maldiciones de Federico Levín, uno de los autores invitados ("se va a largar a llover"; "se va a caer la pantalla encima de alguien"). Con lo cual, quizá, los comentarios del autor se conviertan, para todos, en una suerte de cábala en el futuro.


La pantalla: ¡Funcionó!
Leyeron todos. Vino mucha gente. El trago Tamarisco mutó en fuxia daikiri de frutilla y nadie se quejó.

Otros, hicieron performance: daba miedo, casi, ver a un Funes serio, rapado para la ocasión, en la piel de un militar de alto grado, que terminó siendo un personaje ambiguo y con cierta sensibilidad.

Continuará...

viernes

HOY
TAMARISCO DE VERANO
Promiscuidad Editorial

Convocamos autores de proyectos independientes y los juntamos en una terraza. Alta Lectura. ¡Vení!
Pasaje Bollini 2268/ entre Peña y Melo. 19.30 hs. PUNTUAL.


Marina Kogan (revista elinterpretador.com)
María Eugenia Rombolá (revista Los asesinos tímidos)
Ignacio Molina (Editorial Entropía. Autor de Los estantes vacíos)
Leonel Livchits (Editorial Tamarisco. Autor de Toronto no)
Lucas Funes Oliveira (Editor y escritor de Papel, gestionador nato, artífice de Los Mudos)
Ricardo Romero (Editor de Gárgola Ediciones, Autor de Tantas noches como sean necesarias)
Federico Levín (miembro de El quinteto de la muerte; Autor de Historias higiénicas)
Eloísa Oliva (Editorial La creciente -Córdoba)
Julián Urman (Futuro autor de Tamarisco)

*Nicolás Mavrakis* Natalia Moret *Joaquín Linne *Matías Gomez *Diego Erlan

jueves

hoy (y el sábado y el domingo) estamos acá hasta bien entrada la noche...
lo que nos impide estar al mismo tiempo en otros lugares. Parece obvio.
Lo es. Pero vale la pena no herir susceptibilidades.

miércoles

relajá

Editorial Tamarisco convoca autores de distintas editoriales para este hermoso encuentro de fin de año.

Papel
Entropía
Gárgola
La Creciente
Los asesinos tímidos
El interpretador
(y, sí, Tamarisco mesmo)
y diversos autores convocados para la ocasión.
¡Venite!

martes

Dicen que todo va a salir bien.
Periferica+Tamarisco de verano+todolodemás
preguntan quién es la chica que lee Hojas en el flyer.
bien podría ser sonia, viole -¿tremendas vanidosas? ¿se leen a ellas mismas?- o la siempre generosa bombachita punk

Mientras tanto, consejo:

"Que no se te vuelen los pajaros"

El cocinero es el primero en difundir:
¡sigan el ejemplo, patanzuelos!

lunes

ya sé, ya sé

que tenés la lectura del martes de Alejandría o de Carne Argentina...
que el miércoles...
y el jueves las chicas

tODO mUY lindO pAra lLegar al VIERNES

ENCUENTRO TAMARISCO DE VERANO
Promiscuidad Editorial

Están todos metidos...¡¡¡¡¡¡¡Vengan!!!!
Traigan gente y alegría para tirarse bajo el cielo azul...

19.30 hs
PASAJE BOLLINI 2268 (Entre Melo y Peña)


Mientras tanto, desde el miércoles,
estamos
acá


miércoles

viernes 8 diciembre 2006-agendensen


¡Es cierto...!
...estamos tramando algo...

promiscuidad editorial en lectura de verano

Ya hemos convencido a
(gracias a...)

*Marina Kogan (revista elinterpretador.com)
*María Eugenia Rombolá (revista Los asesinos tímidos)
*Ignacio Molina (Editorial Entropía. Autor de Los estantes vacíos)
*Leonel Livchits (Editorial Tamarisco. Autor de Toronto no)
*Lucas Funes Oliveira (Editor y escritor de Papel, gestionador nato, artífice de Los Mudos)
*Ricardo Romero (Editor de Gárgola Ediciones, Autor de Tantas noches como sean necesarias)
*Federico Levín (miembro de El quinteto de la muerte; Autor de Historias higiénicas)
*Alguien de La creciente (Córdoba)
* Julián Urman- (Futuro autor de Tamarisco)




Y los también "independientes" autores sueltos

*Nicolás Mavrakis (...pero tiene un blog)
* Natalia Moret (también tiene blog)
*Joaquín Linne (ni eso, por ahora)
*Matías Gomez (también le pone garra)




Será una velada distendida y al aire libre...

Ampliaremos

martes

Libros Amigos

HOY

Martes 28 de noviembre
Tantas noches como sean necesarias (cuentos) de Ricardo Romero

Colección Laura Palmer no ha muerto
Gárgola Ediciones

*Presentan Pablo Ramos y Federico Levín.
* Toca Facundo Gorostiza.

En Bartolomeo Bar,Bartolomé Mitre 1525, a las 20,30.

sábado

(arte, viaje y prensa)

Bajo del avión con la otra periodista invitada (nunca me siento identificada cuando me dicen periodista, es extraño, esa gente periodista nunca me cayó bien; pero en esa amorosa pretensiosa inevitable pulsión por “escribir”, uno termina tan en cualquiera que si lo pienso lo de ahora no está nada mal).


El paisaje me recuerda un poco a bahía blanca, pero creo que todo lo que no es buenos aires, lo que parece mas o menos árido y tiene natural horizonte visible me recuerda a.



Nadie nos espera todavía, y el cartel “bienvenido a Y” de tosca tipografía es un guiño anacrónico simulación de vuelta a la infancia que me agrada, en los 80 escuchaba la palabra democracia pero no entendía bien qué es.



Pronto Prensera de institución y Comunicadora de empresa, sonrientes relajados abrazos y bienvenidas –yo insisto en querer ver los folletos que pude pedir en la oficina de turismo: la misión: escaparse de las garras de las señoras para conocer el lugar un poco más hasta la hora de la Muestra.



En el auto, bajo la sonrisa, sobre la amabilidad del tono, preguntas incisivas e incómodas, examen innecesario del aeropuerto al hotel: sonrisas falsas. Y las preguntas entre la inseguridad y la desconfianza me recuerdan un poco a los machistas inseguros jefes que supe tener alguna vez.



“Y vos nena, ¿que formación tenés?”

“Pensé que X escribía arte en el suplemento nada más”

“Qué raro que no te conocía” (todas las prenseras creen que aquello por lo que hacen prensa es necesario relevante ineludible; en criollo se le dice ponerse la camiseta, pero esta señora no gusta de ninguna expresión coloquial; de todos modos, entiende si digo “divino", "impresionante" o "fatal”)



Es válido sustituir formación por pasión aunque no todos tienen mi suerte: cierta feliz coincidencia.
Como cursi esperanzador anuncio por tv.

Y mentir, a veces, es divertido, útil lugar común del inventar. Igual, no necesito hacerlo.



Y entre tanto Periodista y Prensera representan para mí códigos de viejas amigas felices en el reencuentro, con resto para negociar cuestiones importantes que parecieran conocer desde hace mucho y a la perfección pero sé que imagino cosas para evitar el aburrimiento y volver a la soledad; ahora yo a prueba encerrada entre dos desconfiadas señoras bien.



Una chica bien, ponerse aquel disfraz y ganar una Periodista Cómplice carisma amiga que anuncia a las Señoras que nos iremos ya mismo del hotel, no reuniones de compromiso, no curadores vendiendo la muestra, ni funcionarios regalalando la región; aunque sea media hora en XXX, hermoso lugar cercano, para volver a la hora puntual y cumplir, por demás, con todo lo que haya que cumplir. La verdadera parte del trabajo.


Alguien, más tarde iba a decir: “es común que gente formada en Letras o Comunicación escriba sobre arte. Los formados en arte, por lo general, no saben escribir”

Es más fácil escribir que hablar. Y si mis compañeros editores no postean voy a seguir con esta farsa.
Advierto.

viernes

artistas jujeños (BA go home?)

buenos aires:
"no me llames, yo te llamo"

"Que esto se vea en otro lado es una oportunidad para algo más para muchos...no para mí específicamente...yo sigo produciendo aquí en Jujuy, no me interesa la capital." (...) hace cuatro años hay una suerte de auge, grupos que generaron más espacios para el teatro alternativo (...)Creo que hemos creado un público que sigue la movida independiente."
Daniel Armella, performer, drag queen, artista plástico jujeño.

"La clave es nuestra "pasión militante" por el video. No nos sentimos artistas sino trabajadores del video."
"En Buenos Aires están concentrados los recursos. Nosotros armamos Red Andina: intercambiamos trabajo y recursos entre nosotros, viste que en los cortos se repiten los nombres de quienes participaron...si hago la cámara en tal corto, luego ese realizador, por ejemplo, edita el mío" (...) Creamos el festival Jujuy Cortos, hoy la convocatoria abarca casi 100 cortos de todo el mundo."

Adrián Ogando, Ariel Ogando y Diego Ricciardi, realizadores jujeños, miembros de Red Andina de Video.
Muestra Arte de Jujuy, noviembre 2006.

miércoles

¿nos dividiremos en dos grupos comando?

Hay un "Lectura Funes", recomendable por cierto.

Hay una Presentación Entrópica, recomendable por demás, también
Tomas Hotel se muda acá...

Visítelo mientras termina de vaciar las cajas y pintar los nuevos cuartos...

jueves

¿Qué hay de viejo, Fogwill?

Si Fogwill
fue el “disertante” más lúcido
del encuentro de ayer
eso es sintomático de algo

lúcido no porque
haya atacado a los autores jóvenes
o dado a entender que los blogs
y la sociabilidad post 2001
son hijos de la necesidad
bebés de incubadora
huérfanos de
institucionalización
que van a “pelearse”
o a organizar encuentros en el Malba
apenas aparezca algún tres ambientes
sin expensas
entre Palermo y el Abasto

Puede que tenga razón.
En todo caso a él le gustaría que pase eso.

creo que Fogwill tiene
mucho resentimiento
porque las palmaditas en la espalda
le llegaron de viejo
y eso está bien
tanto el resentimiento como las palmaditas
de los viudos e hijos de Teodoro Adorno
que nunca,
casi nunca
tenía razón

Ayer había mucho público
y casi todos eran escritores
Como dijo un amigo
“todos esconden su obra”
No había nadie que no escondiese su obra.
Si el auditorio hubiese girado patas para arriba
El techo del MALBA se llenaba de obras
O mejor dicho Textos. Sólo Textos.
Y algunas tarjetas de crédito.
Pero eso es una cuestión del mercado y a nosotros no nos interesa.

También había varios poetas
pero de ellos
prefiero no hablar

Antes de entrar
parado en la puerta
hablé con un chico tucumano
que me preguntó
si tenía porro y qué película daban
Le dije que no y que no había película
Entonces me dijo que iba a ir a pegar una piedra
a Cerrito y Córdoba
No sabía como llegar.
Le dije que por lo general
los porteños tampoco saben
como llegar ni como irse
del Malba.
Le dije que, en una de esas,
podía tomarse el 130.

Fogwill también dijo
que las grandes cadenas vendían el 80% de los libros
que en el 76’ se juntaba con Aira, Perlongher y Lamborghini a charlar sobre la dictadura
que el desarrollo de las fuerzas productivas permitía imprimir libros mejores y más baratos que antes pero nadie podía asegurar una venta ni de 300 ejemplares
que Yavelsohn
o como mierda se escriba
es un delincuente
apañado por escritores ansiosos
por desembarcar
en las costas del mercado ibérico
que lo mejor de la literatura argentina actual
estaba en una antología que él había compilado hace como más de diez años
publicada en Chile
que las chicas que van a los encuentros de lectura son subnormales
incapaces de entender un libro de Peyceré
(Link le daba la razón, antes le había pasado billetes y todos nos reímos porque de verdad fue muy gracioso)
que Trotsky era un aristócrata y en el tren del Ejército Rojo llevaba un cocinero francés
(le faltó decir
que el cocinero era puto)
que todos los aspirantes a escritores trabajan en los medios
(supongo que por eso comprarán pocos libros, los consiguen gratis)

Los otros hablaron del formalismo ruso,
de Bürguer, de Puig, de los supuestos herederos de Puig y de Roland Baaaarthes
de la categoría de lo nuevo y de la vanguardia
como una avanzada
que retrocede (Piglia)
algunos, como dijo otro amigo y más allá de los refritos,
parecían comisarios de arte.
S. Hernaiz habló de la literatura post 2001.
De cambios en los modos de representación de lo social.
Fue interesante. Para discutir.

A la salida, Fogwill jugaba con un puntero láser.
Solo. Bajo la lluvia.

lunes

A concursar!!


No importan el primer premio, ni la primera mención, ni la segunda. Lo importante es que en todo concurso la comeja, aún la de goma, siempre estira la pata.

viernes

Todo Muy Rico-Premio Planeta 2006

Luego de un largo día de trabajo, evento de rigor.

Primero cocktail, y lo de siempre: identificación del terreno, gente para saludar, gente para esquivar, prenseros, escritores, señoras elgantes y señores de traje.
Mi compañera M y yo pronto nos encontramos con una amiga X, que dice querer zafar de un hombre, y pronto termina el cocktail y como casamientos fiestas de 15 aniversarios de salón, vamos en busca de "la mejor mesa". Zafamos del "hombre" y nos cruzamos a su jefe de la Editorial Y, nos presentamos saludamos y dice vengan chicas, lo seguimos y en la mesa elegida caras conocidas amigas, y es casi un alivio, aunque todas no. Pauls (que el día anterior también estuvo en la entrega de Premios Sudamericana),Guebel, Caparrós, Bizzio –se sabe fue finalista del premio; y luego de ciertos acontecimientos pasados, es bueno estar cerca de los finalistas- y se acerca MT, se suma a la mesa y claro, ya mi amiga que zafó del hombre se sienta con su jefe y queda un solo lugar vacío y no hay silla para nosotras dos sino para una sola y como ella y yo estamos en plan conchuditis amiguitis nomedejessola, nos vamos a la mesa de al lado y convocamos a gente amigable como Marina M, ¿te querés sentar acá? (La cercanía y libertad estar en la mesa de al lado) y Samanta Schweblin y compañìa (el problema de no asociar caras y nombres y creo conocer al muchacho pero en verdad no sé quién es) En la mesa también un escritor look fui moderno en los 90 que ahora será palermitano -o tal vez no- pero trabaja en revista palermitana y Eso le pregunta M: "¿vos sos escritor? Te tengo de la solapa de un libro." Y al rato, Samantha me presenta al otro, y como leí su novela, la última no, la anterior, y no me gustó nadadenada y por eso no quise escribir de eso y soy una copiona, uso el recurso M y le digo; "ah, sí, te conozco de la solapa de tus libros... cómo estás" (y creo que es una muy elegante manera de encarar a cualquier escritor poco visitado). El dúo Brindisi y Bermani, figuras opuestas de ocasión. Simpáticos.

En el escenario ya está Malnatti –sí, el de la tele- maestro de ceremonias que presenta los primeros aburridos discursos, galería inconmensuralble del lugar común: apoyar a "las personalidades más reconocidas de las letras aargentinas"; "contribuir al crecimiento de la literatura nacional" y por supuesto a "voces nuevas, escritores de carrera incipiente como Paola Kaufman, que ya no se encuentra entre nosotros" y todos claro con pena y pensando en quién recaerá esta vez la limpieza de imagen del premio.

Pero ahora premios inentendibles, o sí comprensiblemente de carácter institucional muy útiles y muy aburridos: a tal de Unilever, a tal del diario La Nación, a tal de Ñ, y así. Todo a volumen muuuy fuerte (¿para que la gente no hable?) igual que luego la música, pero nadie captó el mensaje; la prioridad no era la prestar atención a lo que sucedía en el escenario.

(Incluso mientras por la pantalla escritores como Forn, desde lejos, mandaban saludos y felicitaciones, Señoras como Gloria Rodrigué decían cosas como "Planeta, la editorial más grande de Argentina"; y luego un plano de Caparrós que lee y luego mira a cámara como quién dice "oh, me sorprende trabajando"; angelitos guardianes en pantalla gigante brindando generosa legitimación).

La comida está buena y ya anuncian un primera mención (la gente, otra vez, sigue revolviendo el plato, pidiendo más vino o hablando de qué va a hacer después) y Bermani dice: "miren bien quién es porque este es el verdadero ganador" y no hacía referencia alguna a lo sucedido hace semanas con Clarín, eh.

Música tipo telenoche, entrega de Oscar, Vangelis de la Gloria. ¿alguien sentiría algún tipo de emoción?

Osvaldo Bayer-la mitad del jurado estuvo ausente- pretende ser gracioso, fresco, espontáneo y jovial al presentar al nuevo Premio Planeta pero no capta mayor atención.

Bayer lee el seudónimo de quien es el ganador entre exclamaciones del tipo: "¡Oh, yo le hubiera puesto al revés a Remington Olivetto! Y ¿quién será el ganador? Me imagino un argentino exiliado en Méjico".

Pauls, agudo, en la mesa de al lado –antes de retirarse porque no reconoció en el seudónimo ganador a su amigo Sergio Bizzio: "Bayer ya está para laburar en TV; mirá como tiene el timing del suspense, del hacer tiempo...puede ser perfecto para un reality de escritores")

"Pero ¡oh!" dice Bayer, expresión Leonardo Simmons...

Pero si el ganador es... Federico Andhahazi!"

Y a partir de aquí todo va muy rápido. Sabanes, de Planeta, se levanta de su silla, "¡qué barbaridad!" y se retira antes de que Federico suba a dar su discurso.

Y pronto un desesperado editor de Planeta también "qué barbaridad, cómo Sabanes se va a ir así" .
Y una chica de prensa: "esperá, no puedo más de dar explicaciones"

Un silencio extraño, pesado (algo así como un ohhhhh furioso y contenido).

Un grito de "¡Qué vergüenza!" (veo que es Fogwill,pero algo nos dice que pudo haber sido cualquiera).

Dinosaurio Quiroga se agarra la cabeza, la cara de Caparrós se transforma

primer plano de Cristina Mucci cabeza desencajada en la mesa de al lado y dice ¡es un escándalo, no puede ser! o algo parecido

Y Bizzio se lo toma con calma como un buen perdedor, vino mediante para competir quizá con Guebel pero luego ve los males del mundo encarnados en el nuevo ganador.

Que, mientras el ohhhh se convierte en un murmullo excesivo, habla en el micrófono :

del dolor del escritor inédito,
de que él escribe como si fuera un autor inédito,
de cuánto le costó publicar su primera novela,
y cosas que no escucho pero que de alguna manera suenan a justificaciones o tal vez no

y Malnatti debe pedir
"Silencio por favor, están hablando demasiado por allá atrás y no se escucha"


y Federico repite

"¿no se escucha? Entonces hablo más fuerte"
Y habla más fuerte, mientras tanta gente se levanta sin haber terminado el postre,
y veo a Cucurto, a Llach, a quien saludo mientras repite máximas como "está bien creérsela" y demás, a Piro cada vez más cerca de una indignadísima Elsa Osorio, y Guebel, que nos invita a salir y salimos y está el Fogwill gagá y el cincuentón triste empresario de Unilever nieto de Alfonsina Storni (¡?)
que repite y repite


"chicas, soy el nieto de Alfonsina Storni"

y a MT que habla con Malnatti y le confiesa que en la calle lo confunden con él, y Malnatti diciendo "el gil de Andahazi subió la voz como si fuera un problema del micrófono pero el quilombo lo hacía la gente que hablaba"


y algunos que tratan de entender cuál fue entonces la estrategia de Planeta (entre este público, parece no haber resultado muy buena),

algunos con odio

otros vergüenza ajena,

varios borrachos alegres,

teorías de todo tipo y rumores (Aguinis no quiso dar la cara; lo llamaron a Bayer a último momento para que de la cara él) hipotesis conspirativas y teorías tontas, y Guebel que se queja: "Con Planeta nunca puedo adivinar quién va a ser el ganador", Bermani aún furioso, pobre Premio Emecé


y Federico en un rincón, frente a una mini DV y luces
y el resto lejos, muy lejos suyo, y qué importancia tendrá eso para él,

a esta altura de la noche
caras de desconcierto mientras se vacía el lugar, de bronca o resignación y el consuelo de ser muchos y de la bebida,

y antes de irme
quiero saludar a Federico para felicitarlo, pero, qué pena, no puedo dar con él.


Redundante nota al pie para el lector desprevenido: por supuesto que Andahazi publicó en Planeta su última obra.
Dato interesante: Tanto todos los miembros escritores del jurado tanto como el galardonado, comparten agente literario.

TAMARISCO INFORMA-Ultimo momento

And the ¿winner? is...

¡¡¡¡¡Federico Andahazi!!!!!!!

El premio Planeta, cada vez más ¿impredecible?

En unas horas, una crónica de la jornada.


Crónica lumpen: escritores borrachos, escritoras lúcidas, operadores frustrados, empresarios tristes, galardonados autojustificados, jurados ausentes y prenseros desesperados. Y la comidilla adorable y odiosa de siempre.
En breve.
Aquí.

martes

El guardián de la playa

Semana Violeta Total

HOY

La Srta. Gorodischer lee un cuento inédito en Alejandría.
Bartolomé Mitre 1525, 20.30 hs


MAÑANA

El Sr. Funes lee un cuento de la Srta. Gorodischer (publicado en Hojas de tamarisco) al comienzo de Los Mudos
Diaz Velez 4492 y Río de Janeiro, 20,30 hs


Allí estará la hinchada tamarisca.
Cuando todo parece convertirse en un tedioso complicado burocrático injusto negociado mecanismo de producción, y una palabra será otra y la firma adónde queda y quién carajo sos y qué hacés y hasta donde sí y hasta dónde no, está el espacio que es el acá y que, por supuesto, también es un fucking más pequeño mecanismo de producción aunque no sea ya fértil niña incestuosa como la del hermano que le dice por quién tiene que hinchar, y dice y digo, por ejemplo, "independiente".


(Igual, como en casi todo, hay dos teorías: las que hablan de tomarse todo con distancia cínica -adhiero hasta ahí- y la otra, que no recuerdo)

sábado

Galgo y coneja


¿Atrapará a su presa?
¿Quién atrapa a quién?

jueves

Y siguen las lecturas

Editorial Tamarisco invita a dos inolvidables sesiones:

Combo Gorodischer, imperdible

Martes 7, Alejandría
www.grupoalejandría.com.ar
(Bartolomeo, Bartolomé Mitre 1525, 20,30 hs.),
estimulada por la cerveza
lee Violeta Gorodischer
Invitada especial Esther Cross


Miercoles 8, Los Mudos
www.losmudos.blogspot.com
(El Tano de Arriba, Diaz Velez 4492 y Río de Janeiro, 20,30 hs)
en los labios de Funes
el cuento de Violeta en Hojas de Tamarisco
"Tréboles"
Y además
Veríssimo ficcionalista.blogspot.com
Dafne Mociulsky poesiaurbana.com.ar
Sebastián Pandolfelli Juan" target=_blank>photos1.blogger.com/blogger/5930/2090/1600
Juan Incardona diasqueseempujanendesorden.blogspot.com
Al son de
Facundo Palazzolo [guitarra]
y Juan Pablo[dibujo]
Se sortean
4 discos**3 o 4 libros**revistas**2 litros de cerveza**el dibujo de Juan Pablo al final**
**próximas lecturas**noviembre**22**diciembre**13**
**El Quinteto de la Muerte elquintetodelamuerte.blogspot.com

**cierra el 13 de diciembre**día de suerte**día de Muerte*

martes

Todo todo todo

para evidenciar que,
después de todo,
el marxismo
ya no le importa
a nadie.


Y lo mismo para casi cualquier tipo de utopía.

lunes

¿El marxismo fue la última eutopia (en criollo: utopía positiva)?

Cuento de hadas contemporáneo
Pigtopía
Autor: Kitty Fitzerald
Género: novela
Otras obras del autor: Small acts of treachery; Snapdragons; Marge
Editorial: Mondadori, $ 28


¿Cómo lograr que el lugar común no se convierta en tedio, en mera repetición vacía de sentido? ¿Cómo trabajar las expectativas del lector cuando todo en el texto resuena, sin crear una parodia? La irlandesa Kitty Fitzerald coquetea con el cliché para construir una fábula moderna en clave realista; un cuento de hadas contemporáneo que toma la tradición del género en su primera época, cuando estaba dirigido a los adultos. En esta novela hay dolor, muerte y crueldades explícitas.
Jack Plum –el monstruo– es deforme y, a pesar de sus dificultades para hablar, se revela, desde luego, inteligente y sensible. Su madre –la bruja– una mujer resentida y alcohólica lo hostiga constantemente, llamándolo "niñocerdo". Plum se asume como tal y, en soledad, construye un refugio y un lenguaje bucólicos para criar cerdos. Cuando conoce a Holly Lock, la típica adolescente que no se integra a los grupos de su edad, no le divierte salir, tratar con chicos ni maquillarse, se unen y comparten el secreto de Pigtopía. Ella también tendrá su opuesto: una suerte de amiga-hermanastra bella pero mala, que entra en acción para complicar la frágil felicidad de los protagonistas.
La visión de Fitzgerald, aunque moral, no reduce los caracteres a estructuras lineales. No hay aquí buenos ni malos. Así, la novela se desprende de lo más anacrónico de la tradición que recrea para profundizar en los dramas familiares. También relato de iniciación, cada acción tendrá su reverso, habrá oportunidades para comprender los actos más terribles, tejidos en la modulación narrativa que va desde las fantasías de Jack –su intuitiva piara, su bosque encantado y sus invocaciones rituales– a las conductas sociales más reconocibles: la increpación implícita del monstruo puede leerse en clave política, el estigma social como responsabilidad comunitaria, la exclusión como condición de necesidad del poder.
La asociación fácil suele señalar un guiño a Orwell y su Rebelión en la granja. Pero mientras la literatura del siglo XX está impregnada de distopías, el planteo de Fitzgerald propone al mundo ideal como un mundo mejor. Como una marca crítica de época, Pigtopía es, sobre todo, una utopía personal que señala el abismo entre marginación e integración, contada de manera ágil y entretenida.
Publicada en Cultura de Perfil el domingo 29 de octubre de 2006

martes

Mañana

Los Mudos
www.losmudos.blogspot.com
ciclolosmudos@gmail.com

organiza
Funes
organiza

*******************************************************
Miércoles
25 de octubre
20.30 hs
(empieza puntual)
Bar
El Tano de Arriba
Av. Díaz Vélez 4492
esq. Río de Janeiro
*****************************************

Marina Kogan
Natalia Moret
Paula Oyarzábal
[lecturas]

Facundo Palazzolo
[guitarra]

Funes lee al comienzo
Félix Bruzzone
el cuento
"Otras fotos de mamá"
del libro
Hojas de Tamarisco
Editorial Tamarisco

Sorteamos
5 discos
3 o 4 libros
revistas
2 litros de cerveza

sábado

Tamarisco retraduce

“Estamos hablando de analizar películas como unos críticos hijos de puta, cuando ni nosotros ni ninguno de los pelotudos que nos dan clases tuvimos nunca una cámara entre manos. Lo único que nos enseñan es a quejarnos o a lamerle el culo a gente que tiene los huevos de mover el culo y ponerse a hacer algo. Es para lo único que sirven las licenciaturas en arte: para fabricar otra manga de zánganos.”

Noto una sensación de desaliento. De forma intencionada o no, este chabón es un provocador. Nos ofreció un vistazo de algo hermoso, y ahora nos manda de vuelta a estudiantelandia.

“Si decís eso”, replica Lauren irritada, aunque aliviada al ver que la expresión afectiva de Rab no llegó más lejos, “significa que estás de acuerdo con el paradigma thatcherista del menosprecio de las artes y convertirlo todo en formación profesional. Si te olvidás de la idea del valor intrínseco del conocimiento, entonces te cagás cualquier análisis crítico de lo que pasa en la socie…”

“No, no…”, protesta Rab, “lo que quiero decir es…”

Y así siguen, dale que dale, combatiendo sin tregua, haciendo sparring intelectual y diciéndose a sí mismos que no discrepan en lo fundamental cuando entre sus posiciones existe un abismo, y cuando no discutiendo salvajemente por minúsculas y pedantes cuestiones de matiz. En otras palabras, comportándose como unos putos estudiantes totales.

Odio esta clase de discusiones, más que nada entre un hombre y una mujer, y en especial cuando uno de ellos acaba de histeriquearle al otro de esa forma. Me dan ganas de gritarles en la cara: DEJEN DE BUSCAR MOTIVOS PARA NO IR A ECHARSE UN PUTO POLVO.

Diálogo entre Nikki, Rab y Lauren en Porno, de Irvine Welsh.

jueves

Convocamos


Que cada uno diga qué imagenes pensamientos o ideas le sugiere esta imagen tomada por el fotógrafo colombiano Leo Matiz. Sin repetir y sin soplar, comenzando ya:

sábado

diplomacia malicia


En el texto Ay, mi estimado señor, Vila Matas habla de rechazos editoriales conocidos (es decir, de autores hoy conocidos) y de los otros.

Así dice una revista china: “Hemos leído con indescriptible entusiasmo su manuscrito. Si lo publicamos, será imposible para nosotros publicar cualquier trabajo de menor nivel. Y como es impensable que en los próximos mil años veamos algo que supere al suyo, nos vemos obligados, por nuestra desgracia, a devolverle su divina composición y a rogarle mil veces que pase por alto nuestra miopía y timidez”


Con esto me despido, compañeros, por unos días. ¡Salud a los escritores y editores del mundo tamarisco! (Lean lindo sin mí)

martes

Funes nos lee en público

Miércoles 11 de octubre
20.30 hs(empieza puntual)
lecturas Los mudos
www.losmudos.blogspot.com
ciclolosmudos@gmail.com

Bar El Tano de Arriba
Av. Díaz Vélez 4492 esq. Río de Janeiro

Leen
Celia Dosio/Edgardo Scott/Super Loyds/Leonor Silvestri

Música
Facundo Palazzolo
[guitarra]

Arte plástico
Veronique[la suiza]

Funes sortea:5 discos 2 litros de cerveza3 o 4 libros que los participantes nos regalen (entre esos habrá de los nuestros)

Funes lee a:
Sonia Budassi, el cuento Acto de Fe del libro Hojas de Tamarisco de Editorial Tamarisco

¡¡¡¡VENGANSEN!!!

miércoles

Más que humano (éste es un buen título)

El prejuicio es condición de posibilidad de ciertas buenas experiencias. En una época en que estaba interesada en personajes psicóticos y subnormales, una compañera de la universidad me dijo que tenía que leer Más que humano. El título estaba bien, pero lo que sabía de Sturgeon no me seducía en lo más mínimo. En un decálogo –las reglas del arte suelen ser innecesarias y, por eso, inútiles–el escritor había dicho algo bastante cierto: "El noventa por ciento de todo es basura". Luego le robaba a Poe al decir "Nada es lo que parece". La colección en la que estaba inmerso –Ciencia Ficción, Minotauro– completaba un panorama poco estimulante.¿La ciencia ficción no es acaso para adolescentes aburridos? (el prejuicio suele ser precedido por la ignorancia). Pero como también se lee para combatir, lo empecé con la certeza de que lo devolvería sin haberlo terminado –y orgullosa de haberlo previsto.
Cuando esperaba encontrar naves espaciales, alienígenas, y ciudades sobre el aire encontré escenarios –rurales, urbanos– y personajes que tenían la densidad de lo real y, al mismo tiempo, mucho de freaks: un idiota que duerme sobre charcos, niñas incapaces de conocer otros seres humanos, un niño menospreciado por sus conocimientos de mecánica. No es posible situar la historia en una época precisa: el universo Sturgeon es el de la extrañeza y la indeterminación. Mis prejucios cedieron (humillados): el problema no era de maquinaria ni de aventuras; había un planteo sobre la "condición humana". La frase, lo admito, puede sonar hueca, pero no es el caso. Explicarlo tampoco tiene sentido: en el libro los estímulos narrativos se mueven de manera sorprendente; la lectura puede ser política y también moral. Y el final –cuando hace tiempo se habla de quebrar las expectativas del lector– tiene un tono optimista que no trivializa los planteos de la obra. ¿Quién dijo acaso que los finales –potencialemente– felices sólo son aptos para estúpidos cuentos de hadas?

sábado

Nota Tamarisco en Llegás

Fernanda Nicolini escribió este lindo texto sobre la editorial y sus libros en la Revista Llegás de Septiembre

Hojas que circulan

La editorial independiente Tamarisco acaba de debutar con dos libros. ¿El objetivo? Que la narrativa logre, como lo hizo la poesía, abrir canales independientes de publicación.

Algunos se pondrán contentos -especialmente ciertos editores de Llegás- al leer que Tamarisco, esta nueva editorial independiente, sólo admite narrativa, nada de poesía. No por generar rivalidad entre ambos géneros -si al fin de cuentas todo narrador tiene sus poemitas y los poetas sueñan con su gran novela- sino por cierta esperanza de que la narrativa finalmente encuentre modos alternativos de difusión fuera de las grandes editoriales.

El primer paso de los creadores de Tamarisco -Hernán Vanoli Félix Bruzzone, Sonia Budassi y Violeta Gorodischer- fue hacerse cargo de esa parálisis que tiene la pubicación de narrativa. “Creemos que mientras los poetas agitaron, se leyeron entre sí y publicaron, abriendo un nuevo circuito editorial, los narradores se durmieron; se quedaron en la de siempre, circuitos limitados por el mercado”, dice Sonia, erigida en vocera del grupo. Cuenta que primero se leyeron entre sí en ciclos o talleres literarios y que a partir de ahí se hicieron amigos.

Así surgió Tamarisco, que funciona en primer lugar como grupo de intercambio: “Comentamos lecturas, eventos a los que fuimos, lo que estamos escribiendo, lo que leímos y nos gustó o nos pareció un garrón. Y lo que veíamos, o vemos, es que casi no hay editoriales independientes en narrativa, autogestionadas, así que intentamos poner un pie en este espacio disponible que nos interesa como apuesta personal y para hacer circular nuevas voces de otro modo que no sea por blog o por mail”.

¿El resultado? Dos libros de prolija y bella factura para el debut: Hojas de Tamarisco, con cuentos de los miembros de la editorial, y Toronto no, con textos breves de Leonel Livchits. Si bien una de las motivaciones para crear una editorial es poder difundir la producción propia, que la colección se inicie con Hojas de Tamarisco también puede leerse como un acto de compromiso y hasta de valentía. Significa proclamar “esto es lo que escribimos nosotros y desde acá nos paramos para editar”.

En Llegar a otro miércoles, el primer cuento de la antología, Hernán Vanoli recrea un universo en la línea de la ciencia ficción que se limita a cambiar las reglas conocidas para reinventar el comportamiento social. Así, lo que se presenta como una postal de vacaciones en la playa, de a poco troca en una suerte de mundo post apocalíptico, donde la crueldad y la tortura están ritualizadas. Vanoli se encarga, sin embargo, de evitar que el texto se torne opresivo a través del humor y la agilidad de su prosa. En Otras fotos de mamá, Félix Bruzzone recurre a una temática que en la literatura argentina por momentos resulta agotada: “los desaparecidos”. Pero acierta al construir una historia donde son los detalles de la cotideaneidad, o las pequeñas situaciones, las que cobran vigor y empujan el relato. El cuento de Sonia Budassi, Acto de fe, es el más arriesgado en cuanto a la forma: la prosa afiebrada, donde los discursos se entremezclan (monólogos internos, voces de teceros o de la narradora), se combina con una trama igual de agitada, donde la alienación de una estudiante argentina que vive en forma ilegal en Estados Unidos tensiona el cuento hasta el final. Violeta Gorodischer apuesta en “Tréboles” a una historia sencilla, con prosa despojada y prolija, en la que un niño se evade de un padre violento. Un detalle final será el que resignifice la trama. La otra publicación, Toronto no, de Leonel Livchits, es un extraño libro de microrelatos donde la lógica de construcción se rige por el juego y el chiste, a veces con resultados interesantes y otras no tanto.

Más allá de las dificultades económicas evidentes para publicar (“nos financiamos sacando plata de abajo de los colchones y organizando lo que venga: shows, kermeses, strippers, robos. Además, hacemos todo nosotros”), los Tamarisco se animan con una teoría-opinión acerca del estancamiento de la circulación de narrativa. Y lo dicen: “En general los narradores son más prejuiciosos. Tienen más pretensiones que los poetas al pensarse como escritores; pretensiones a veces un tanto absurdas y que pueden llegar a condicionar los textos en pos de objetivos como, por ejemplo, el de ganar un premio. En esta lógica queda producción muy interesante afuera, por no entrar en esos parámetros”. Pero advierten un circuito naciente, con el cual están en contacto, de “nueva y buena” narrativa.

Sin duda, la resistencia y permanencia en un área por momentos adversa son ideas plantadas desde el nombre de la editorial: el tamarisco es un árbol que crece en la playa y que resiste las inclemencias del tiempo. “ Resistir, crecer, proliferar en superficies áridas, duras. Esa sería la intención de la editorial”, concluye Sonia.

Fernanda Nicolini

Ficha

Editorial Tamarisco

Sus libros se consiguen en librerías o en

www.editorialtamarisco.com.ar

martes

Pero el Ulises todavía no lo termino

16-12-1909

"Dulce niña querida, ¡finalmente me escribes ! Seguro que te has masturbado ferozmente para escribirme una carta tan incoherente. En cuanto a mí, estoy tan fuera de forma que tendrás que lamerme una buena hora antes de que pueda tener un cuerno lo suficientemente firme para metértelo, no digamos para cogerte (...) Querida, toda la cogida debe ser hecha por ti, porque como estoy de blando y diminuto ninguna niña en Europa, a excepción tuya, desperdiciaría su tiempo y energía conmigo. Cógeme, querida, en todas las nuevas formas que tu deseo sugiera. Cógeme ataviada con tus vestidos de calle, con tu velo y tu sombrero puestos, con tu cara sonrosada por el viento y el frío y las botas embarradas; cógeme también a caballo sobre mis piernas, cuando esté sentado en una silla, montándome de arriba hacia abajo mostrándome los ribetes de tus bragas o móntame sobre la espalda de un sillón. Desnuda, cógeme, solamente con tus medias y tu sombrero puesto, acostados en el piso, con una flor roja en el culo, montándome como un hombre, con tus muslos entre los míos y tu robusto trasero. Móntame vestida con tu bata de estar (ojalá tengas esa tan bonita), con nada debajo de ella, ábrela repentinamente y muéstrame tu vientre y tus muslos y tu espalda y empújame sobre ti, encima de la mesa de la cocina. Cógeme con tu culo, boca abajo en la cama, con tu cabello suelto, desnuda, pero con tus adorables bragas perfumadas, abiertas desvergonzadamente de atrás y medio caídas, de modo que se pueda entrever un poco tu trasero. Cógeme si puedes acuclillada en el baño, con tus vestidos levantados, como una puerca que caga..."

Carta de James Joyce a Nora Barnacle

lunes

La experiencia de Mario (mas sobre galgos y conejas)

Después de leer varias veces “Al otro lado del río y entre los árboles” Mario empezó a rodar su primera película. Durante las tomas iniciales el título del proyecto fue “Rápido”. Pero con el correr del tiempo uno de los asistentes le propuso un nombre catalítico, algo que hiciera llegar al espectador toda la furia contenida en el proyecto. A Mario le gustó. La película se llamaría “Galgos y conejas”. Los días pasaron. Una tarde, desde afuera del set, alguien dijo: “Yo filmé esa película”. No le dieron importancia. Pero tanto esmero ponía aquel hombre –gordo, voz aguda, irritante- en repetir una y otra vez que el título era suyo, que al final lo hicieron pasar.
La película de Mario transcurría en una especie de guerra santa entre homosexuales. Unos decían que creían en el pito y otros que creían en el culo. El punto G está en el culo. El punto G está en el pito. Ese era el eje de una discusión que había desembocado en un enfrentamiento armado de proporciones. El gordo dijo: si se va a llamar “Galgos y conejas” déjenme opinar. Lo dejaron: según el hombre la cosa tenía que ser salvaje, real, experiencia pura. Y Mario, que todo lo hacía con aquel libro de Hemingway bajo el brazo, siempre atento a la emotiva literaturidad de lo real, estuvo de acuerdo. Así que promediando el rodaje el guión cambió bruscamente de rumbo. Ahí estaban los pitos y los culos, unos adentro de otros, todo el tiempo, y la idea era que el espectador reconociera a los personajes en función de las formas y colores y detalles de los diferentes órganos. En una secuencia, el gordo, disfrazado de Hemingway, le sacaba la virginidad a un nene de once o doce, quien al entrar al baño del colegio para hacerse una paja encontraba el gran culo parado del gordo y no podía resistir la tentación de penetrarlo.
Todo así. Así que el gordo, en muy poco tiempo, había pasado a ser el protagonista. La única contrariedad, para Mario, era el que la película, una vez terminada, sorteara la censura. El gordo decía: “Mario, que la censuren, eso siempre ayuda, esto es ficción.” Sin embargo, hacia el final del rodaje no había muchas maneras de pretender que lo que habían hecho en el set fuera exclusivamente ficción. Intercaladas con las tomas que figuraban en el guión, sumamente pautadas, el gordo propuso la introducción de todos los backstages, donde una misma escena de putos matándose entre sí no podía ser vista sino como la filmación de verdaderos putos matándose verdaderamente entre sí. Mario se agarraba la cabeza. “Esto no puede ser”, se decía, pero al mismo tiempo estaba tan entusiasmado con lo que resultaría ser el producto final de su ópera prima que él mismo se postuló como verdugo para una de las acciones.
Y así se hizo: Mario maltrató y mató a varios putos. Y tanto le gustó el rol que, a continuación, quiso saber cómo se sentiría el estar del otro lado. “Galgos y conejas”, entonces, terminaba con una larga secuencia donde Mario era perseguido por cuatro putos salvajes. Corrían por sobre las instalaciones de una gran represa hidroeléctrica. Y al principio los operarios ayudaban a Mario en el escape, pero al final, hartos de salvarle la vida a ese imbécil, eran ellos quienes lo apresaban y terminaban por entregarlo a sus perseguidores, quienes luego de violarlo y golpearlo lo arrojaban al vacío. En cámara lenta, Mario se despedazaba en las diferentes partes del muro de la represa contra las que el cuerpo rebotaba. Al fin, convertido en amasijo de carne sangrante y huesos rotos sobre el lecho seco del río, el alma de Mario, un pequeño humito que salía de entre sus restos, comenzaba a ascender. Y la música trágica, fúnebres tambores y timbales, daba lugar a los aplausos de todo el equipo de filmación, porque ese humito no sólo era el alma inmortal de Mario sino la inmortalidad de “Galgos y conejas”, la excepcional película que todos ellos habían filmado.

viernes

Aviso

La banda cordobesa y el amigo Funes, entre otros, leerán este sábado en La casa de la poesía (honduras 3784) desde las 18,30hs.
Como el sr. Oliveira se colgó, no tenemos imagen que acompañe nuestro anuncio. De todas formas, nuestra más ferviente recomendación.
Sabrán disculpar.

miércoles

La intimidad de los muertos

Cuando el non fiction estaba de moda y Capote parecía el más audaz de los escritores del género, J.P. Donleavy publicó Cuento de hadas en Nueva York y se ubicó a contrapelo de esa estética imperante. Un amigo me regaló el libro hace unos años con dos advertencias. "No intentes copiarlo. No te va a salir", era una. La otra, de menor importancia, tenía que ver con cierta "perversión" que él atribuía al personaje. El comienzo del libro es tristísimo. Cornelius Christian llega desde Irlanda a Nueva York. En el viaje en barco su mujer muere súbitamente. En tierra desconocida, no sólo tiene que buscar alojamiento y trabajo, sino brindar digno entierro a su mujer. Consigue una inmunda pensión donde quedarse. Y, por un canje, empieza a trabajar en la casa de sepelios que veló a su mujer. A partir de aquí, los tópicos de Donleavy (presentes en la calificada de pornográfica The Ginger Man, o en The Saddest Summer of Samuel S) se reiteran –la pérdida de un ser querido, el humor negro, el erotismo– y ponen en juego, por lo bajo, el eterno dilema entre estilo personal y autoplagio.
Apenas empecé el libro, entendí lo que mi amigo quería decir. Algo así como "no lo intente en su casa, estamos usando material peligroso". Donleavy cambia –incluso en la misma oración– de tercera persona a primera, corta su prosa en versos y arma, con una sintaxis liberada –sin por eso apostar al sinsentido–, la oscura densidad que tiene la trama, enrarece el mundo neoyorquino y quiebra la calma del lector, al que compromete cada vez más con el personaje hasta hacerle sentir la ambigua intimidad del mundo de los muertos. Donleavy, hoy con ochenta años, vive en un inmenso castillo irlandés, luego de haber escrito más de una docena de novelas y obras de teatro. Mientras tanto, en la Argentina sigue siendo un autor casi secreto; y sus recursos, más lavados, llaman la atención de los maestros de escuela cuando los encuentran en autores argentinos posteriores.
(Publicado el 10 de septiembre en el Suplemento de Cultura de diario Perfil)

martes

Qué Éxito. Escriben más de nosotros...

Exito acaba de sacar su nuevo número. Aquí, Inés Acevedo reseña Editorial Tamarisco.

"En el mapa literario están juntos y en el geográfico separados. Uno en Buenos Aires y el otro en Tandil. Son dos grupos de amigos que editaron y publicaron sus textos, y sus proyectos son atípicos: Editorial Tamarisco es una editorial independiente de narrativa, y Preferiría no hacerlo una revista de poesía. Pero el problema de publicar les quita el sueño a los dos." continuar.

Y acá, Natalí Schejtman reseña las playas de Llegar a otro miércoles, el cuento de Hernán Vanoli, de la antología Hojas de Tamarisco.

"El clima está enrarecido. Todo acá es impuro: se recibe el diario, se baja en ascensores y las playas esponsoreadas son un dato más, nada para recalcar (volviendo por última vez a Pauls, por momentos su escritura recuerda a los poemas en los que Girondo se extrañaba frente a los avances de la ciudad moderna, a los kioscos que se tragaban a la gente, a los tranvías que atropellaban la sombra de una señora). Es decir, el espacio balneario llama, primero que nada, a la confusión, a la ambigüedad: el mar es gris, como el asfalto..." continuar...

viernes

Musicos amigos

MI TORTUGA MONTREUX
TERCER DISCO!
Presentación Oficial
Domingo 17 de septiembre
1630 hs brindis

17 hs conciertoBanda invitada: ROSAL
ND AteneoParaguay 918 (capital)
Entradas desde $10

lunes

se dice de Hojas de Tamarisco/ by revista sudestada

La revista de Cultura Sudestada acaba de publicar, en su número de septiembre, una reseña de Hojas de tamarisco firmada por Anabella Castro Avelleyra.

Puede leerse aquí abajo, en este link o en papel, si es que desean ver el contenido completo de esta revista independiente que acaba de cumplir sus primeros 5 años en la calle.


Autor: Autores varios
"Hojas de Tamarisco", editorial Tamarisco, 2006.


Tamarisco es una nueva editorial que toma su nombre de un arbusto de ramas delgadas y corteza resistente. No hay en la solapa ni en la contratapa del libro referencia al aspecto de las hojas del arbusto en cuestión, pero guiándose por Hojas de Tamarisco uno debe pensar que se trata de un follaje incipiente y variado: pequeños brotes que prometen convertirse en un inmenso verdor.
Hojas de Tamarisco está compuesto por cuatro relatos breves que, a pesar de tener una temática y un estilo distintivo y personal, funcionan como un todo coherente y armonioso. “Llegar a otro miércoles”, de Hernán Vanoli, muestra a una particular pareja en una ciudad balnearia en la que tienen lugar unos extraños rituales de canibalismo. En “Otras fotos de mamá”, de Félix Bruzzone, el protagonista sigue las pistas que le permitan revelar algo más acerca de su madre, desparecida durante la última dictadura militar. Sonia Budassi aporta el relato más audaz, “Acto de fe”, sobre una argentina en Estados Unidos, un grupo multicultural y un evento inesperado que hace que sus devaneos mentales sean cada vez más cáusticos y desopilantes. El libro cierra con una historia de velada violencia familiar, de calladas angustias e histéricos gritos, de miedos que sólo pueden ser enfrentados con la protección que brindan los “Tréboles” que dan nombre al relato de Violeta Gorodischer.
La editorial Tamarisco se presenta a sí misma como un espacio de “apuesta y búsqueda”. Con este libro, parecen estar buscando en los lugares correctos y los beneficiarios de su apuesta no son sólo los escritores publicados sino también los lectores agradecidos.

viernes

"Toronto no" y una reseña de primavera

Mavrakis y Valdés, en un acto de apertura de género, le ceden el espacio a la Bullrich que, apasionada, contestataria, reseña Toronto no.
"Mientras el Gordo Gostanián y el Pato Galmarini dirimen en un próximo duelo a pistolas (al amanecer) cuál de los dos será el "autor consagrado y canónico de una generación", Mavrakis y Valdés opta por apuntar sus cobres – al menos hasta que se oiga el cierre final de alguna de esas bolsas negras para cadáveres – hacia una crítica debutante, la Piba Bullrich. En tal caso, se le asignó como primera tarea leer Toronto no, obra particularmente compleja de Leonel Livchits"(¡continúe la lectura pinchando aquí!)

jueves

Me hago cargo

martes

"No estoy en esa maratón del sudor letrado" Entrevista a Lemebel

Hace un par de domingos, una porción de esta entrevista con Pedro Lemebel salió publicada en Cultura de Perfil. Autor de crónicas impresionantes -pocas de ellas fueron editadas en Argentina- y de una novela correcta, Tengo miedo torero, copia asumida de Puig y agotada hace rato. Violeta Gorodischer me prestó un par de libros que me faltaban; a esta altura, su obra circula más que nada en fotocopias. Hubo dos amagues -de Interzona y de Mondadori- para editar auí sus últimos libros, pero, no se sabe bien por qué, los intentos no terminaron bien.



Durante la dictadura de Pinochet Pedro Lemebel formó el colectivo de arte Las yeguas del apocalipsis. Todavía no incursionaba en la literatura pero dejaba en claro que su lugar era el de la incómoda provocación. Aunque los casilleros de la corrección social suelen ubicarlo en el lugar del freak, su obra (libros como Loco afán, Bésame otra vez forastero, Tengo miedo torero) es concebida desde un margen poco recorrido que increpa por igual, con tono rabioso, las crueles contradicciones de capitalismo y dictadura. El problema de género, campo de batalla política, se plantea entre dinámicos cruces culturales. Sus travestis no son glamorosas y pacatas estrellas de TV sino locas pobres, enfermas, atrapadas entre importados modelos de identidad y una realidad tercermundista. Los recorridos geográficos y sociales de sus libros ponen en conflicto la noción de centro y periferia, exceden la etiqueta fácil y lo colocan a él mismo en un campo de límites difusos; casi tensos. Sus crónicas de la marginalidad son potentes piezas literarias y agudos testimonios periodísticos que le dieron repercusión a su militancia y lo colocaron, al mismo tiempo, en la cima de los rankings de best sellers chilenos y en los programas de estudios de las Universidades latinoamericanas.
-
¿Qué sucede cuando un gesto transgresor como las performances de Las yeguas del apocalipsis se normaliza? ¿pierde efectividad?
-Hay algo de eso. Al llegar la democracia los mismos que nos aplaudían después nos vetaban del espacio cultural. Dejamos de ser las hermosas atrevidas y pasamos a ser dos bestias molestosas. Nunca lograron normalizarnos, neutralizarnos, incluso en la universidad de N.Y. declaramos que viejas y desdentadas igual mordíamos esa mano gringa que nos daba de comer. Nunca nos separamos realmente, la leyenda nos divorció sin despedidas. Los conceptuales de ese tiempo nunca nos invitaron a Buenos Aires. No cabíamos en su estética mezquina.
-¿Por qué fuiste ampliando las formas de intervención desde la performance a la literatura?
-Fue una sucesión continua, del tablao de la acción plástica a la radio y de ahí a las letras. Pero de alguna manera siempre fue la escritura. Las performances eran letras descalzas; analfabetos inflamados en estrellas de fuego, nombres falsos de bagatela luminosa, largas listas de nombres desaparecidos voceados en algún subterráneo de tortura, nuestra pioja biografía escrita a mano con faltas de orto-grafía. Hablamos por nuestro sexo y nuestro social popular.
-Hace un tiempo dijiste que la "crónica marucha" no compite con los géneros sacralizados....Sin embargo tus libros en Chile han llegado a ser best sellers. ¿A qué lo atribuís?
-Cuando dije crónica marucha no tenía claro de que hablaba. Sonaba bonito en el madrugar alcohólico. Y estos floreteos del lenguaje también me evitan dar explicaciones. Pero en rigor es cierto, la crónica me quedó como anillo anal y nupcial. También me puso más allá de los géneros en los cuales se baten a duelo los escritores de pluma clásica. Con respecto al best seller, los libros corren pirateados, alterados por la tinta clandestina. Aunque pierdo plata no me molesta.
-¿Por qué?
-Hace poco, caminando en la calle, me encuentro con una mujer que vendía mis libros pirateados en la vereda. "Yo soy el autor de estos libros", le dije con hidalga soberbia. "¿Usted es Lemebel?", me contestó asustada. "Sabe que no se vende nada…nada". Pensó que le iba a cobrar. "Es que lo queremos tanto, Pedrito". "No me quieran tanto, porque voy a terminar vendiendo al lado suyo", le dije entre risas. Me debo a esa calle, a esa mujer que panfletea mis letras bastardas.
-¿Tu configuración de artista marginal cambia al ser difundido por instituciones culturales clásicas y tener el lugar de "autoridad" que implica que te convoquen para una conferencia?
-En el margen eres fácil de fichar, estas ahí, más bien te colocan allí y te inmovilizan con esa piedad cristiana del pobrecito marica cronista. Me interesa más el clandestinaje, cruzar fronteras, sin que se sepa por dónde. "Cuando llega ya se ha ido", como dice Manu Chao. En esta conferencia (en el marco del Segundo Encuentro de Pensamiento Urbano) tampoco aspiro ser una voz letrada, autorizada... Igual, la máxima humildad se parece a la soberbia.
-¿El mercado banaliza los gestos políticos?
-La fiebre mercantil a veces produce otros comercios paralelos, incita la piratería, la copia no autorizada, el plagio, la reventa. Y quien nunca entro en una librería me encuentra a módico precio tirado en la vereda. Por eso la querida plebe me ubica más como personaje, en Planeta argentina no me quieren reeditar porque me encuentran muy local, como loca con "ele", te fijas.
-¿Por qué crees que la Academia le dio un lugar tan importante a tu obra, casi de inmediato?
-En las universidades me estudian con especulo académico, pero que le voy a hacer, a veces cae un algun estudiante admirador y nos trenzamos en una entrevista parecida a esta. Al final, le digo lujuriosa; apaga la grabadora y acercate mas.
-¿Qué lugar creés que ocupa tu obra en el campo literario latinoamericano?
-Me conocen más como personaje crónico, parece que no soy un producto exportable del Chile triunfal. Conozco a Bellatín en una situación ilegal, a Carlos Monsivais, al querido Echavarren, a Piglia por Beba en una cama de hotel, a la Moreno en noche de copas, a Diamela Eltit, al resto solo en revistas del faranduleo letrado.
-¿Ves la huella de tu obra en autores de las generaciones que te siguen? En Argentina, por ejemplo, Washington Cucurto te menciona como uno de sus referentes.
-Es bueno tener seguidores, siempre en mis presentaciones exijo un foco seguidor, te recorta de la sombra. Esa luz fluorencente te borra las ojeras. Cuando lei a Perlongher me trastorno, lo copie con dulce amargura, por eso es bueno tener ecos en otras mariquillas aspirantes a misses, después te sale tu propia ronquera de arrabal. A Cucu, claro que lo conosco, me ha publicado y valoro su proyecto cartonero que ahora lo hacen en Peru y Bolivia.
-En las últimas décadas, ¿viste algún cambio en el tratamiento de las clases marginales desde el poder o desde los discursos mediáticos? ¿Qué ocurre en específico con las travestis?
-En Chile ahora los pobres se hartan de electrodomesticos y se visten glamorosos en la ropa usada norteamericana. No parecemos pobres. Pero en los ojos nos sigue brillando la misma miseria, el mismo brillo triste que refulge obsceno con un mediatico resplandor.
-¿Cuál es tu lectura de que una mujer haya ganado las elecciones en Chile?
La presidenta establece un ansiado precedente, pero antes que ella Gladys Marin tambien se postulo a la presidencia con menos suerte. En su glorioso funeral, a lo Evita, vi llegar a Michell Bachelet algo marcial y con riguroso recato. Es la unica vez que la he visto de cerca. Pienso que le va a resultar difícil, la estan bombardeando con peticiones que a un hombre no se las habrian hecho con tanta violencia.
-¿Qué estás escribiendo ahora?
-Intento nuevamente la novela, mas bien la nouvelle como dicen los siuticos. Un libro corto de ciento cincuenta paginas, con cueva. Puede llamarse Malhecha no tiene amigas. Aunque aun esta fresca Adios Mariquita linda, que alla no conocen. Tampoco soy una coneja que saca un libro cada año. No estoy en esa maratón del sudor letrado.

*********

rom: Pedro Lemebel
To:
sbudassi@perfil.com.ar)Sent: Tue, 22 Aug 2006 15:22:37 -0300Subject: RE: Martes
Querida dime si te llegaron las respuestas porfa mira que estoy super preocupado. En la pregunta final donde dice el nombre de l libro que estoy haciendo debe decir MALECHA , sin hache. Ojala te guste y ponele una foto linda. Ve tu las faltas ortograficas. Si tienes alguna duda o pregunta dimela hoy o calla para siempre

viernes

Otras fotos (bonus track)

Pasan los días, no sé cuántos, no tener trabajo es malo para calcular el paso del tiempo, y como no hay comida y nadie quiere comprar vuelvo al supermercado de los chinos. El chino gordo, en la puerta, está a punto de cerrar. Rápido, rápido, dice. En su mano, el anillo que usaba aquel sábado en que terminamos borrachos. Lo saludo con algún gesto cómplice pero él no me reconoce o se hace el que no me reconoce. Imagino la pelea: el chino llega a su casa, su mujer lo insulta, le muestra el estado en el que, durante el temporal, han tenido que dormir los cinco o más hijos que tienen juntos, lo amenaza con dejarlo, él la golpea hasta hacerla callar; pero después él se arrepiente de los golpes, le compra un ramo de flores, ella sonríe.


En la góndola elijo fideos baratos, y como los imagino harinosos, sin sabor, agarro también un sobre de queso rallado. Mientras el chino pasa los productos por la lectora de códigos de barras vuelvo a intentar que me recuerde: ademán de botella a la boca, golpes contra la pared. Y justo cuando estoy seguro de que va a darme la mano o algo así dice tres pesos, cambio, cambio, tres pesos, rápido.

En casa, la lamparita que cuelga del techo de la cocina se enciende y se apaga dos o tres veces hasta que explota. Sólo la luz de la hornalla y el humo de los fideos. No importa. ¿Por qué el chino no quiso reconocerme?, ¿estuve antes con él? Sí, cómo pensar que no. Seguro que la familia y el negocio, para él, son mucho más importantes que el recuerdo de alguien como yo. Después, pruebo los fideos y ya están listos. Plato, vaso con agua de la canilla, queso rallado, bandeja, mesa. Cuando esparzo el queso sobre los fideos, el aroma, intenso, me invita a atacar el plato como si fuera un… El hambre hace deliciosa cualquier comida. ¿O será el queso? Reviso el sobre: la marca, los ingredientes, conservantes permitidos, qué más. Sí, también reviso la fecha de vencimiento. Pero no hay nada escrito ni troquelado en el papel. Sólo unas marcas que terminan donde hice el corte para abrirlo. Busco la parte cortada, la junto con la otra, el queso está vencido. No importa, el sabor está bien.

Foto: M.C.

miércoles

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sábado

¿la tercera es la vencida? Una reseña de Hojas de Tamarisco

Sí. Mavrakis y Valdés (y cía) se meten con los cuentos Hojas de Tamarisco, sin eludir el debate –la clara discordancia- con Diego Grillo Truba.
La totalidad de la reseña aquí; pero nos tomamos el atrevimiento de sacar de contexto, a modo de invitación a continuar las lecturas, algunas apreciaciones del joven reseñador.


LLEGAR A OTRO MIÉRCOLES DE HERNAN VANOLI
"H. Vanoli ha trabajado un lenguaje con corte exclusivo y confección propia. Constreñidos, sus significantes obedecen a su pura voluntad. Y esta elaborada voluntad narrativa es la que vivifica la trama de su cuento: entre la pesadilla, la carnicería, el desorden y la variedad de escenas y personajes, cualquier cosa puede pasar.Post-sociedadPor otro lado, la trama está dotada de una poderosa concisión: el futuro es pesadilla. Y en la desarticulación que de lo real ejecuta esta pesadilla – desarticulación propia de lo onírico, si se quiere, por no decir "desarticulación del futuro leída desde el estado actual del presente" – perdura – entre otras cosas - una especie de post-sociedad de control. Ciertos hombres son regidos por la voluntad coercitiva de otros hombres con poder"

OTRAS FOTOS DE MAMA, DE FELIX BRUZZONE
"Otras fotos de mamá", de F. Bruzzone, perfila en cambio una violencia insertada en la sociedad y la política del pasado, con poderosos ecos en el presente – ecos que no son ni sentimentales ni culposos ni sujetados a un derrotismo lacrimógeno absolutamente lejano e impropio: el tango de los huesos del pasado es materia de propaganda oficialista, ya no más motivo trillado para escribir.Trátase de un delicado trabajo de genealogía familiar y política – el del cuento – que se cuida alegremente de no caer en la mera exhumación del fracaso ajeno. Para centrarse en el fracaso presente de una primera persona que – el detalle no es menor - respira."

ACTO DE FE, DE SONIA BUDASSI
En el cuento, la inserción astuta de esta voz – y le diría más: la inserción geopolítica de esta voz – lo embebe todo en esa rica veta que es la literatura argentina y política. Si el presente se ciñe a estos dos parámetros fundacionales, como tiempo y como forma, es el cuento mismo el que no se sustrae del contexto político y social del presente. Una aserción provocativa sería que el primer "acto de fe" de S. Budassi es sostener que literatura y política aún pueden marchar de la mano. Y la formularía en tales términos, Mavrakis, si la pudiera defender. Pero S. Budassi me gana. La provocación, de formularla, rebotaría groseramente contra el cuento. Porque "Acto de fe" centra esta voz fémina en una primera persona fructífera en varios aspectos.
(...)Las citas y los comentarios ilustran la habilidad para la construcción de un mosaico. Casi diría, Mavrakis, un enérgico caleidoscopio. En ese terreno gana "Acto de fe": una prosa que trama su propio circuito.

TREBOLES DE VIOLETA GORODISCHER
"Tréboles" prevalece en cuanto se conserva en mente la omnipresencia de un imaginario visual. Es, ante todo, una prosa que demanda una mirada antes que una mera lectura. Allí es donde la escritura construyó – y sin contenerse – su virtud.Y no se trata – solamente - de las escenas en que hay ventanas que se abren, miradas de ojos azules en cabezas rapadas, riquísimos devaneos descriptivos que son como los golpes calculados de un cincel. Se trata también del montaje de cada fragmento.
(...)
El mérito de "Tréboles" es que no recae en un llano documentalismo de la desgracia ajena a la Gastón Pauls. Lo logrado es la manera en que este imaginario visual sitúa al lector casi casi como quien se asomara por una ventana para mirarlo todo y, por si fuera poco, comprenderlo.¿Y por qué sostener que no se cae en el cliché burgués y bienpensante del documentalismo lacrimógeno a la Gastón Pauls? Porque, al final del cuento, los tréboles son trocados por piedras. Como si el destino – o la suerte, o la vida y todo lo demás – fuera un modo de acción, no de padecimiento, y ésta acción un tipo inevitable de violencia."
DE HOJAS DE TAMARISCO
"Como comentario sumario: Hojas de tamarisco opera bajo una única consigna tácita: cada cuento tiene algo que decir. Por eso ninguno se desluce. Sin embargo, cada cual maneja su propia quintita. Y no por aledañas las quintitas tienen que ser comparables entre sí."