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sábado

"La edición de un libro es un trabajo colectivo"

Patricio Zunini entrevista a Damián Ríos; una linda entrevista que lee.

"¿Tu primer laburo de edición fue en Interzona?

Mis primeros laburitos de edición los hice con Daniel Duran, José Villa, Mario Varela y un grupo de chicos más que hacían unos libritos que se llamaban Ediciones del Diego de poesía.

Unas plaquetitas.

Eran plaquetitas, claro. Un día le caí a Durán con una carpeta con poemas y cuentos y al mes me fue a visitar a donde yo laburaba con un libro mío que él había editado. Fue muy extraño porque él había hecho una lectura de los poemas y los cuentos, los había mezclado y había hecho un trabajo de editing muy fino. Ahí me di cuenta de que detrás de un libro no sólo está la cabeza del autor sino también otra cabeza y en tanto autor no soy sólo yo sino también él, el que le puso la tapa. Con mi primer libro, que fue en el ’97, fue la primera vez que me di cuenta que la edición de un libro era un trabajo colectivo, que un libro es un trabajo colectivo. A partir de ahí me empecé a interesar por el tema, por el papel, por las tipografías, hice algunas con él, edité un libro de poesía de Cecilia Pavón que se llama Un hotel con mi nombre. Hice algunos laburitos. Después sí se formó Interzona, en 2002. Pero mis primeros laburos los hice en Ediciones del Diego."

PARA LEERLA COMPLETA LE RECOMENDAMOS HACER CLICK EN ESTAS LÍNEAS QUE CONDUCEN AL BLOG DE ETERNA CADENCIA EDITORA-LIBRERIA


domingo

¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿DE RENTAS?????!!!!!

Iván Schuliaquer le pone un orden al tema y cuenta bien pero en otros términos esas charlas que hemos tenido viendo como empieza a pegar el viento más fresquito en el último verano de las necesidades, de las ambiciones.

_Ey, me aumentaron el alquiler pero no me pagaron el sueldo todavía y tuve que pedir guita prestada. Estoy medio en el horno. ¿Si te enterás de alguna changa me avisás?
***
_¿Vos sabés cómo es para tener un poco más de tiempo sin terminar robándoselo a la familia? ¿No habrá que hacer la gran Félix, la gran Fogwill, laburar de algo que no tenga que ver con escribir?
***
_Sí, a mí también me invitaron a esas jornadas, un embole.
_Bueno, pero pagan, hay que agarrar, ¿no?.
_¿En serio?¿Cuánto?
***
_Juan Diego me dijo que se cansó un poco de los Objetos...Ahora está contento pero eh.

***
_El laburo de recepcionista, en un punto, me rinde mejor, me quedan horas libres, las uso para corregir. Está bien.

Vía Crítica Iván quita cualquier fantasía glamorosa y cuenta estas historias en una doble página super bonita que resume ciertas vagas fantasías y domésticas realidades sobre cómo la gente como uno, la que no es como uno, se gana el pan o en otros términos el cronista se pregunta:

“Cuando me pregunten por la literatura argentina, voy a decir que el escritor que tiene más futuro trabaja limpiando piletas”. La frase de un periodista chileno, que hace referencia a Félix Bruzzone, sirve para ilustrar la realidad de quienes se dedican a la literatura en el país. Lejos del lugar en el que muchas veces el imaginario popular los sitúa, los escritores no sólo no viven en una casa aislada, en la montaña o frente al mar, sino que tampoco manejan sus tiempos ni se dedican sólo a escribir literatura. La realidad muestra que son pocos los autores que en Argentina viven de lo que escriben. Pablo De Santis, Federico Andahazi, Claudia Piñeiro, Guillermo Martínez y no muchos más." (...) (cáspitas que hay testimonios de Oyola, Incardona, Bruzzone entre otros y muchos datos con números también.)

miércoles

Hoy jueves en La Plata


GRUPO EDITOR MIL BOTELLAS PRESENTA:

JUEVES LITERARIOS EN EL MALVINAS

LOS LIBROS DE LA BUENA MEMORIA

participan: Raquel Robles (autora de Perder), Nicolás Prividera (director de M) y Félix Bruzzone (autor de 76 y Los topos)

organiza: grupo editor mil botellas

Centro Cultural Islas Malvinas
calles 19 y 51
19:30hs

lunes

Mañana hay gente que va a decir algo. O sea, hay gente que tiene algo para decir, posta.

CICLO

MANIFIESTO

El tercer martes de cada mes desde las 20.15 hs.

ULTRA, San Martín 678. Entrada Gratis.Intelectuales y artistas ponen en escena sus manifiestos estéticos, políticos y existenciales. Los invitados tendrán la libertad de confeccionar textos en los que manifiesten sus creencias o desarrollar una performance artística en la que siente las bases de su producción. De este modo tomarán una posición frente al mundo, frente a la realidad, frente al arte.

Coordinan: Diego Erlan / Hernán Vanoli

Manifiestan:

Martes 17 de Marzo: Rafael Cippolini, Leonor Silvestri y Esteban Schmidt. Música: Villa Diamante.

miércoles

hoy a las 19:00

hoy en eterna cadencia (honduras 5574)
19:00hs.

"libro marcado"

agustina muñoz
juan incardona
martín brauer
félix bruzzone

conduce cecilia szperling

jueves

Lo que quedó de los Mudos / Lo que viene


Velada de gala en el Conventillo. Con entuertos faranduleros por doquier, las luminarias de la NNA (sic) se dieron cita en una noche que dejó mucha tela para cortar. Funes, el anfitrión, agasajó a sus invitados con bolsas llenas de un polvo blanco de procedencia incierta. El departamento de prensa de Tamarisco rescató algunas perlas dignas de la primer página de ADN o de la vidriera de la revista Caras:

“Los felicito, les quedaron muy bien. ¿Qué son, tarjetas?”
(el tipo del bar donde se manufacturaron los simples)

“Los simples de Tamarisco son una gran idea. Tienen lo mejor de las antologías, y dejan de lado lo peor”
(Federico Levín)

“No lo puedo creer, Levín nos está elogiando”
(Sonia)

“A un pibito de dieciséis años yo quiero hacerlo volar”
(Richard Romero)

“¿Querés leer algo en mi cumpleaños?“
(Linne, a cualquiera que le convidaba cerveza)

“Esto es un desastre. Invité a todo el mundo a leer. No da”
(Linne, media hora más tarde)
"- Me compre In Fraganti"
(Marina Kogan)

“- Martina me cortó el pelo (Ariel Dedalus)
- …
- te hace más joven (h tamarisco)”

“En Madrid no hay lugares como este”
(Terrasa)

“Hasta hoy, lo único que había ganado en los sorteos de Funes fue una revista de circulación gratuita”
(h tamarisco)

“Pandolfelli está arreglado”
(todo el mundo, tras verlo ganar su vigésimo cuarto sorteo)

“¿Cómo es la Ratonera?
Está bueno, es grande. Vi las fotos por internet”
(Diálogo entre Leo Oyola y una joven editora)

“- Mirá, ese es Martín Brauer
- Hay que publicarle el blog”
(diálogo entre dos jóvenes editores)

“Terrasa lee muy bien. Parece alemán”
(Levín)

“- Molina, que tenés en la cabeza. Estás re ochentoso
- Estaba abierta la ventana del bondi”
(Romero y Molina, a su llegada)
(Gracias Leo Oyola por el flyer)

miércoles

La novela epistolar

Diegote 01:

"...en relación a la crítica publicada sobre Buenos Aires escala 1:1 en Contrarreforma, resalto que al menos en este caso tuvieron el decoro de leer el libro antes que poner a jugar su ingenio acerca de si se trataba de la generación Cris Morena, Jacinta Pichimahuida o Adrián Suar"



Diegote 02:

"...Como el diagnóstico que yo hago del campo literario actual (equivocado o no) es en el sentido completamente contrario a ese panorama posible, creo que hay que superar las "condiciones materiales de producción" y abrir el juego en múltiples sentidos. Incluso, considerar los significados que jesuitas guerrilleros (definición de Terranova) piden de la producción de la NNA, tanto como los que propone el trotskismo mala onda más automático"















Hace un tiempo, empecé a leer La Contrarreforma y me hice semi adicto a ese blog (actualicen, muchachos, estoy ansioso por el trabajo sobre Walsh) como también me pasa con Mavrakis, o con el Rufián, y también con el de Sonia. Y ahora, hace poco, se produjo un intercambio interesante con Diego Grillo Trubba.

Supongo que es para los que dicen que no se debate (aunque pensándolo bien, si fueron a las charlas en la Boutique del Libro, tienen razón).
Pero ojo. Quién te dice, en un par de meses nos entonamos un poco en la placita Serrano y vamos a tomar por asalto las oficinas de Interzona.
O, por lo menos, la redacción de Perfil. O el peruano de Virrey Cevallos.

lunes

Entrevista tamarisca



¿¿¿¿¡¡APOYAMOS EL RIESGO DE LOS AUTORES!!???

Plenos de épica, mística e inconciencia, por lo menos, dijimos algo así...



A pesar de que esas carotas amenazan a expulsar a quien pudiera estar interesado en el post,
aquí la entrevista que nos hizo Patricio Zunini en su blog

No digan que no les advertimos

¡Descargar archivo!/ free download now!


Si las limitaciones de proyectos como este –cuatro amigos que escriben y se juntan para hacer circular textos, etc, etc- son evidentes -a veces muy a nuestro pesar,

también es justo decir (justicia autorreferencial)
que Tamarisco funciona
como una suerte de laboratorio,
pequeña maquinaria de improviaciones
y apuestas más o menos acertadas;
errores más o menos terribles
para nuestro magro capital y
exuberante
energía
"paratextual"
(cuac para entendidos)


Y si -sin dramatizar- en otras estructuras editoriales -con la que cada uno de nosotros tenemos una relación más o menos lejana-, pocas veces pueden darse el lujo de arriesgar -no somos ingenuos- presionados por su propia mitología numérica, nosotros, (no actuamos paradójicas poses vanguardistas) tratamos que sí.

Y mientras se discute sobre el asunto hace rato, como el viejo Updike en contra del modernísimo (exacerbado optimista ingenuo) editor de Wired, en clave primermundista, y más acá dos amigos de la casa –Molina y Morfes- hacen lo propio, anunciamos a nuestros queridos lectores, seguidores, enemigos y colegas que pueden bajar en PDF los relatos de Hojas de tamarisco y también el Toronto no de Leonel Livchits. (los links debajo de las tapitas del costado)

La invitación a que adquieran su ejemplar para leer en la cama o en el bondi, sigue, desde luego abierta a todos los que, eventualmente, gusten tener el fetiche del libro en su mesa de luz. Los que no, pueden leerlo desde sus compus, aunque les sugerimos que piensen en lo bien que se siente colaborando con la causa que nos aúna: "la literatura". Oh.

viernes

Apuntes para un debate sobre lo “sólido” en literatura







Lo sólido y lo leve. Perseo, la medusa (Calvino, “levedad”). ¿Lo sólido se desvanece en el aire? La película de la Mole. La repetición de los rinocerontes: ¿cadena de amuletos? Amuleto (Bolaño). Hombre rana arrojado por avión hidrante sobre incendio forestal (¿Tournier?, chequear). Las Malvinas son Argentinas. La física cuántica. Radicales libres y envejecimiento: cadenas de ADN rotas. ¿Elisa Carrió era Radical? Sexo virtual. Las “grietas” de Marina Mariasch. Los clásicos que siguen a los románticos que siguen a los clásicos que siguen a los románticos. El eslabón perdido. El minimalismo trascendentalista. César Aira persigue a una liebre en el bosque de arrayanes, se encuentra con Bambi y le dice: mi mamá también se murió, ¿y qué? Con Sol alquilamos unas bicicletas y fuimos hasta la cabaña de Walt Disney: Sol se cae, rodilla lastimada, y a la vuelta subo las dos bicicletas por una cuesta de 70 grados. Walt Disney. Cuando era chico me mareaba en el auto y vomitaba, en los barcos no. Latinoamérica y Latin American Idol. ¿Billy Idol? “Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo, ¿viste?”
Rejtman. Rainman. La lluvia ya pasará. Nieve: parte blanda del frío. El cartón que se vuelve libro. Caña tacuara, abedul, quebracho. Cepillo de alambre, Cif crema. La Pantera Rosa se convierte en globo, da la vuelta al mundo para hacerse famosa y al llegar descubre que ya era famosa. Me parece que todo esto hace agua. Me voy a leer Ravonne…

Endogamia y Gerontofobia

Algo así, como esto que dice Linne pero con otras palabras (obvio) había dicho Funes hace ¿un año? ¿un año y medio?, y algo así contestaba Burzi (editor de Los asesinos tímidos, gestor del GrupoAlejandría) en un coment o en un mail o en el post del mismo Funes. No lo recuerdo con exactitud.

Después de eso -o en simultáneo, corrijanme si me falla la memoria- Funes empezó con su multiple gestión: Los Mudos, el Quinteto, los tours de lectura, Editorial Funesiana, la edición de su libro de cuentos Papel parte uno, parte dos, y etc, etc, etc.

¿Un año? ¿Un año y medio? más tarde Linne retoma la cuestión.

¿Hay algo que aprender de todo esto?

¿O Linne estará realmente tramando algo?

jueves

Declamaciones poéticas de un narrador




(algunos a ésto lo llaman poesía)

"Nos llamaban "los narradores"
y hablaban con gravedad
de palabras, de orillas lejanas
y de la omnipresencia del yo
en la articulación del lenguaje.

Pretendían saber qué pasaba,
si habíamos leído a Onetti
porque "no se puede escribir
sin haber leído esas páginas"
con el gesto ampuloso
con que un adolescente cuenta
"estoy leyendo a Cortázar"...

Ignacio Molina, los restos de un género, una década, una parrillada

sábado

Literatura de Derecha


En la última Ñ, encontrarás una hermosa diatriba del Señor "Me creo Muy Listo pero no Entiendo nada...", en contra de "la crítica literaria, los estudiantes de letras y, sobre todo, contra la nueva generación de narradores."


De todos modos, algunos dicen que sus referentes son tan rotundos como él. Incluso, tienen inciales igualmente provocadoras.


martes

¡Sujétate, blogger!

Salió un nuevo número de elinterpretador.

Hernán Vanoli magnetiza las tendencias de un debate que siempre está de moda.

¿Poema rústico o denuncia posmoderna?
¿Chanchos gordos o chanchullos miserables?
¿El espiral sin retorno de la estupidez? ¿Perfil de un cinismo versión beta?

Acá, todo el artículo.

" En general
los comentarios son respondidos
en forma condescendiente
porque los dueños de estos blogs
están legitimados
por instituciones externas a la esfera virtual
a las que estos bloggers no se cansan de hacer referencia
y no sólo porque formen parte de su vida
sino porque también
los colocan en una posición de poder
rodeados de un séquito de mendigos
más condescendientes aún que las respuestas que reciben
Por el suelo del chiquero hay verduras y manzanas podridas pero los cerdos abusan de su capacidad digestiva y prefieren masticar latas vacías de conservas."

jueves

Ninguneando las lecturas, se afirma en un blog, entre prejuicios y confusiones varias que "las lecturas atrasan".

Funes, trabajador incansable expone esta otra posición. Con esta, por lo menos, se puede debatir.

domingo

más...

Parece que alguien más reparó en los mecanismos retóricos de GS. En un post apasionado, Beatriz Vignoli desarma algunos puntos altos del texto -según ella, misógino.

"Si bien no soy seguidora a full de la obra de Beatriz Sarlo, si bien tampoco me agrada del todo el rol hegemónico de "su" (?) academia, y si bien coincido en parte con la conclusión final de la nota de Saccomano (nuestra izquierda es una derecha" (...)

"Es un texto torpe, que opera por metonimias que evocan identificaciones, y que no se sale nunca de la precariedad brutal del registro imaginario. Párrafo 1, golpe bajo 1, metonimia 1: Sarlo, sos Victoria Ocampo. Recurso: el odio de género queda camuflado bajo el odio de clase. Beatriz Sarlo es de clase media"

"Párrafo 2, metonimia 2, golpe bajo 2: Sarlo, NO sos Virginia Woolf (se escribe con dos "o", dicho sea de paso). Recurso: tokenism, o dejar bien parada a UNA (una sola) representante del género, un token o símbolo, una prenda de paz, para que quede claro que no sos misógino aunque todas las demás sean un asco: Valeria Mazza ya te quita pureza intelectual con sólo estar a páginas de su columna, la Ocampo era una tilinga, Sarlo también, etcétera."
Acá todo el texto de la rosarina. Abajo, el link al texto de GS.

más sobre Soriano, y ciertos vicios de algunos por continuar atrás

En mi pueblo le decían correr por izquierda; chicanear.
Al lado mío, Radar en mano, alguien dice "no lo puedo creer" y, entre citas leídas en voz alta, habla de cosas como "falacia ad hominem"; falacia del "muñeco de paja" y explica "atacar a una persona y no rebatir su argumento" y así.

Siempre pensé que hay mucha creatividad y cierto sentido del absurdo en el título de esos trucos retóricos y, a veces, en los textos que los ejemplifican, también.


MT hace una síntesis pero, por su veneno desquiciado y frondosa retórica agresiva es verdaderamente imperdible el texto de acá.

lunes

Y donde está Soriano?-01

Por Sonia Budassi
“En el velorio de Soriano, llamaba la atención que se acercaran a despedirlo un sinfín de lectores anónimos. Me acuerdo de un padre y de un hijo, los dos con la camiseta de San Lorenzo, el club de Soriano”, escribe Guillermo Saccomano en una nota homenaje al autor que permaneció en la categoría de “best seller nacional” después del boom latinoamericano. Su primer novela, Triste, solitario y final, que se dio a conocer en 1973, llegó a vender más de un millón de ejemplares en todo el mundo. Durante su exilio, que duró hasta la vuelta de la democracia, siguió publicando; en muchos casos sus libros se editaron afuera mucho antes que en el país. Historias como la de No habrá más penas ni olvido— recién se publicó en Argentina hacia 1982— eran leídas en el exterior como una versión de los hechos de lo que ocurría en Argentina. Su éxito se mantuvo a lo largo de los años. En la década del 90 fue el escritor nacional vivo más vendido y leído. Durante la década del 70 escribió en la sección deportes del prestigioso La opinión y llegó a decir que ahí aprendió la fórmula de “trabajar poco y salteado”. A su regreso al país participó en la fundación del diario Página/12, donde escribió hasta su muerte legendarias contratapas autobiográficas, donde los personajes eran el sur, su padre y un viejo Gordini de chapa impecable o gatos desamparados en el Jardín Botánico.
A diez años de su muerte, causada por un cáncer de pulmón, se escribió muchísimo y se opinó aún más sobre su vida y sus libros pero los estudios rigurosos no abundan: apenas un libro de Marcela Croce, Osvaldo Soriano: el mercado complaciente, que ya desde su título expone su sesgo crítico.
Al día de hoy, las notas tampoco se alejan del homenaje y su tediosa carga nostálgica que sirve, en última instancia, para dejar inmóvil una obra como pieza en la vidriera de un olvidado negocio de antigüedades (literarias). No se arriesga mucho cuando se afirma que la muerte opera sobre un autor a favor de la canonización de su obra o, si no hay suerte, del más profundo olvido. Entonces, ¿cómo leer a Soriano hoy? ¿Sigue el mercado avalando su producción?
Como ocurre con otros autores exitosos en términos de ventas, no se ha podido salir de las lecturas que se mueven en la cómoda dicotomía “academia-mercado”. En todo caso, es preciso alejarse del sentimentalismo que evocan los recuerdos del “personaje entrañable que era el Gordo”, y salir de esa dualidad en el intento por cifrar los discursos que rodearon y permanecen en torno a su obra.
En contexto. No habrá más penas ni olvido se publicó en Argentina cuando aparecían otras novelas que daban cuenta del violento momento político del país. Respiración artificial de Ricardo Piglia o Nadie nada nunca de Juan José Saer tematizaban el presente y desarrollaban historias cifradas –cada uno en su propio estilo–, poniendo en cuestión la posibilidad de un relato, en casos violentando el lenguaje y la noción de género, expresando la crisis del realismo y la imposibilidad de narrar aquel presente bajo estructuras cerradas. Por su parte, Soriano trabaja un lenguaje transparente con historias lineales y referencias al cine, al policial negro y a la mística peronista. Así, mientras la crítica de la época celebró sumar al canon a los primeros autores, ignoró al último –suerte que corrió también Jorge Asís con el otro bestseller de época Flores robadas en los jardines de Quilmes.
Soriano sin mercado. Tuvo el mérito de ser uno de los autores mejor cotizados de la industria editorial argentina. Juan Martini, en el prólogo de A sus pies rendido un león, escribe: “Fue uno de los primeros que advirtió que a las editoriales les interesaba, y mucho, un segmento de la creación literaria que estuviese en condiciones para salir a lidiar (con ella) sabiendo de qué se trataba; fue claro y firme en sus exigencias. También es cierto que no entraba en sus cálculos –como lo dijo alguna vez– perder un solo lector. Sabían sus amigos, conocidos y allegados que Osvaldo Soriano soñaba con vender un día toda su obra a una editorial cobrando un anticipo de un millón de dólares y con que alguna de sus novelas se filmase en Hollywood.”
Casi lo consiguió: sus novelas fueron adaptadas al cine y, en 1995, Editorial Norma adquirió los derechos de su obra por quinientos mil dólares. Pero algo cambió luego de su muerte: en 2003, Editorial Planeta compró aquellos derechos para su sello Seix Barral a sólo ciento veinte mil. En Osvaldo Soriano. Un retrato, de Eduardo Montes-Bradley (Norma), libro que recoge testimonios y busca configurar una imagen del autor, Martín Caparrós afirma: “Cuando murió se habló muchísimo de Soriano y se empezó a construir el mito. Sin embargo, no se vendieron muchos libros. Había vendido tantos libros, y en ese momento todos los medios se ocupaban de él, pero eso no hizo que la gente lo leyera más”.
Soriano construyó su leyenda gracias a su idiosincrasia: confesadas ambiciones, simpáticas manías personales, calidez y solidaridad para con sus allegados (Rodrigo Fresán, entre otros, da fe de su generosidad). Pero también relaciones polémicas y un costado popular, que encaja con su poca educación formal –por la cual, desde luego, fue criticado–, su pasión por el fútbol –era hincha fanático de San Lorenzo–, una vida noctámbula –se despertaba por la tarde y llamaba a sus amigos de madrugada para que le cuenten qué había pasado durante el día– excéntricas supersticiones felinas –creía que los gatos lo ayudaban a escribir– condimentado con un firme recelo y una consecuente agresividad para con sus detractores. La creación de sentencias literarias que se popularizaron hasta el slogan, como la del personaje que dice: “yo nunca me metí en política, siempre fui peronista” también fueron parte de su universo. Todo en el marco del gran relato setentista que tiene en el exilio su fractura más nostálgica.
Crítica y lector. Cada volumen de la última edición de su obra es acompañado de un prólogo de reconocidos autores, desde Tomás Eloy Martínez a Osvaldo Bayer. En la mayoría de los casos son escritores con los que tuvo algún tipo de relación, personal o laboral. Cada obra tiene, entonces, el aval de otra firma que se asume prestigiosa, lo que puede leerse como una operación para legitimar al best-seller en otros ámbitos.
Juan Saturain, en Osvaldo Soriano, un retrato, dice: “El Gordo tenía una relación con la literatura muy particular. Él siempre se sintió como un paracaidista en la literatura, más que paracaidista alguien que había entrado en la literatura sin pedir permiso, como con trampa, por la ventana, por la puerta del fondo; nunca se sintió un literato”. En este sentido, puede pensarse a Roberto Fontanarrosa como una versión apolítica de Soriano. ¿Quién no escuchó decir al dibujante rosarino, también amante del fútbol y la cultura popular, que se inició en la literatura por mera pasión, y que, en este sentido, está afuera del campo literario? Sin embargo, para Soriano, como para tantos otros best-sellers latinoamericanos, la indiferencia de la academia o el desdén de la crítica fue algo conflictivo. No llegó a ser feliz con la inaudita cantidad de lectores que lo seguían. Como si no pudiera aceptarse que literaturas diversas conviven gracias a públicos variados, y en ámbitos diversos, no soportó ser ignorado o maltratado por algunos. La anécdota es verídica: Charlie Feiling escribió una reseña de Una sombra ya pronto serás que decía: “Soriano es a la literatura lo que el menemismo es a la política”. A partir de ahí, el autor hizo lo imposible para que echen al escritor del diario Pagina/12. Por suerte, pronto todo se arregló entre ellos y Feiling no perdió su empleo. Pero no eran extrañas ese tipo de actitudes. En el libro de Montes-Bradley, Liliana Hecker confirma: “A Soriano no le gustaba mucho las críticas, y tomó medidas injustas contra gente que lo cuestionó. Eso no le quita mérito, era un hombre complejo, de la misma manera en que era un tipo terriblemente querible.”
Hecker publicó, en la célebre revista El ornitorrinco una reseña de No habrá más penas ni olvido. “Era una crítica bastante dura”, confesaba la escritora. “La novela toma un sector de la realidad nacional de los 70 químicamente aislada del resto. Es decir, en la novela no hay más que peronistas: peronistas buenos y peronistas malos”. La crítica posterior no se alejó demasiado de aquellas líneas interpretativas. Se acusa a la narrativa del autor de “simplista” y “superficial”. Martín Prieto, por ejemplo, sigue a María Teresa Gramuglio quien afirma que Soriano suma un capítulo más “de la eterna lucha entre los buenos (los honestos peronistas de la primera ola, la juventud) y los malos (los advenedizos, la burocracia política y sindical, las bandas armadas)”. En su reciente Breve historia de la literatura argentina, Prieto escribe: “Mantuvo vigente su pacto con el gran público a partir de una fórmula exitosa desde Triste, solitario y final, su primera textualización: temas complejos, pero reducidos a sus vectores de fuerza principales, siguiendo los lineamientos simplificantes de la alegoría. De este modo, la vastedad del país, en No habrá más penas ni olvido, es empequeñecida al tamaño de Colonia Vela, un pueblo imaginario de la provincia de Buenos Aires, y la complejidad ideológica del enfrentamiento entre la izquierda y la derecha peronistas en los años setenta, a una satírica pelea entre un borracho preso, un loco, un comisario, el piloto de un avión fumigador y un viejo empleado municipal que convierten la novela en un episodio desprovisto de historia, política e ideología.” Vale señalar excepciones: entre sus seguidores, los hay también profesores universitarios. El año pasado, el crítico cordobés Rogelio Demarchi afirmaba, en el sinuoso artículo, Novelas marcadas: Soriano contra Puig, que la obra del primero debe leerse en diálogo con la del autor de Boquitas pintadas. Este es uno de los pocos intentos –sino el único- de un académico para reivindicar al escritor.
Estrategias textuales. “Tenía un gran talento para llegar a la gente y eso no se puede cuestionar. Sus amigos y sus lectores lo han querido mucho”, dice Hecker reiterando la idea que, palabras más, palabras menos, utilizan todos los que han criticado sus libros. Así, despliega una retórica sagaz: en un doble movimiento, efectúa una concesión -se acepta que “tenía gran talento”- y, al mismo tiempo, le quita relevancia en el campo literario -circunscribe el resultado de su “talento” a sus “lectores” o “amigos” que lo “querían”; hábilmente, sugiere que el afecto es un efecto de lectura válido en ese mismo terreno: el del vínculo. Aunque cierta, la afirmación es una maniobra retórica que logra quitar el problema -la obra- del medio de la discusión. Destinos póstumos. Habrá que rastrear las marcas que deja su figura entre los escritores de hoy; ver si su sombra se despliega o se oculta en la producción de los nuevos narradores, quienes, después de todo, recomendarán su lectura o cristalizarán su obra como un objeto fóbico de la literatura argentina para que quede en el olvido. Nuevas lecturas deberán confirmar o desmentir si las peripecias – y la perseverancia- del periodista “Osvaldo Soriano”, protagonista, junto al detective Marlowe, de Triste, solitario y final, se vuelven previsibles hacia el final del libro; si la acción sigue capturándonos aún más que los diálogos algo pretenciosos de Una sombra ya pronto serás; si sus estrategias narrativas, hoy despojadas de su referente histórico inmediato, actúan como un foco para cifrar el presente o si en las palabras de los habitantes de Colonia Vela reverberan los ecos oportunistas de una sentencia inapelable. Descubrir si sus personajes, algunos tan entrañables como se dice fue su autor, se animan a desequilibrar los contornos de una época conflictiva o se repliegan en una seducción refleja que no logra conmover fuera de aquel lugar, traicionero y frágil, en que se ampara la nostalgia.
Publicado el domingo 21 en Cultura de Perfil

jueves

¿Qué hay de viejo, Fogwill?

Si Fogwill
fue el “disertante” más lúcido
del encuentro de ayer
eso es sintomático de algo

lúcido no porque
haya atacado a los autores jóvenes
o dado a entender que los blogs
y la sociabilidad post 2001
son hijos de la necesidad
bebés de incubadora
huérfanos de
institucionalización
que van a “pelearse”
o a organizar encuentros en el Malba
apenas aparezca algún tres ambientes
sin expensas
entre Palermo y el Abasto

Puede que tenga razón.
En todo caso a él le gustaría que pase eso.

creo que Fogwill tiene
mucho resentimiento
porque las palmaditas en la espalda
le llegaron de viejo
y eso está bien
tanto el resentimiento como las palmaditas
de los viudos e hijos de Teodoro Adorno
que nunca,
casi nunca
tenía razón

Ayer había mucho público
y casi todos eran escritores
Como dijo un amigo
“todos esconden su obra”
No había nadie que no escondiese su obra.
Si el auditorio hubiese girado patas para arriba
El techo del MALBA se llenaba de obras
O mejor dicho Textos. Sólo Textos.
Y algunas tarjetas de crédito.
Pero eso es una cuestión del mercado y a nosotros no nos interesa.

También había varios poetas
pero de ellos
prefiero no hablar

Antes de entrar
parado en la puerta
hablé con un chico tucumano
que me preguntó
si tenía porro y qué película daban
Le dije que no y que no había película
Entonces me dijo que iba a ir a pegar una piedra
a Cerrito y Córdoba
No sabía como llegar.
Le dije que por lo general
los porteños tampoco saben
como llegar ni como irse
del Malba.
Le dije que, en una de esas,
podía tomarse el 130.

Fogwill también dijo
que las grandes cadenas vendían el 80% de los libros
que en el 76’ se juntaba con Aira, Perlongher y Lamborghini a charlar sobre la dictadura
que el desarrollo de las fuerzas productivas permitía imprimir libros mejores y más baratos que antes pero nadie podía asegurar una venta ni de 300 ejemplares
que Yavelsohn
o como mierda se escriba
es un delincuente
apañado por escritores ansiosos
por desembarcar
en las costas del mercado ibérico
que lo mejor de la literatura argentina actual
estaba en una antología que él había compilado hace como más de diez años
publicada en Chile
que las chicas que van a los encuentros de lectura son subnormales
incapaces de entender un libro de Peyceré
(Link le daba la razón, antes le había pasado billetes y todos nos reímos porque de verdad fue muy gracioso)
que Trotsky era un aristócrata y en el tren del Ejército Rojo llevaba un cocinero francés
(le faltó decir
que el cocinero era puto)
que todos los aspirantes a escritores trabajan en los medios
(supongo que por eso comprarán pocos libros, los consiguen gratis)

Los otros hablaron del formalismo ruso,
de Bürguer, de Puig, de los supuestos herederos de Puig y de Roland Baaaarthes
de la categoría de lo nuevo y de la vanguardia
como una avanzada
que retrocede (Piglia)
algunos, como dijo otro amigo y más allá de los refritos,
parecían comisarios de arte.
S. Hernaiz habló de la literatura post 2001.
De cambios en los modos de representación de lo social.
Fue interesante. Para discutir.

A la salida, Fogwill jugaba con un puntero láser.
Solo. Bajo la lluvia.