Mostrando las entradas con la etiqueta Narrativa Fresca. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Narrativa Fresca. Mostrar todas las entradas

lunes

Las siete vidas de un gato

Feliz, esta modesta editorial les desea feliz año nuevo a todos y todas, y celebra el año del apocalipsis con las resonancias triunfales de la última novela que publicamos, llamada "Los años que vive un gato", escrita por la sin par Violeta Gorodischer y leída ya por huestes enloquecidas (en Eterna Cadencia se vende a lo pavote, de hecho).
Aprovechen que esta semana vienen los reyes magos, y que de regalito para el verano la novela es magia.
Dejamos dos links para que se terminen de convencer.
http://tiempo.infonews.com/notas/como-leer-los-%E2%80%9990-sin-cliches
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4512-2011-12-19.html

martes

FALTA UNA SEMANA



Para la presentación de Los años que vive un gato, hermosa novela de Violeta Gorodischer que verá la luz antes de la catástrofe de 2012.
Va a haber un clima muy distendido y dos escritoras muy buenas harán de presentadoras, recomiendo a todos además que vengan a brindar y a llevarse el libro para el verano, la tapa lo corrobora, la satisfacción está casi garantizada.
Es en Miau Miau, para continuar con las coincidencias, Bulnes 2705.


domingo

La ruta hacia acá entre nosotros

NOTICIA: 
Salió de imprenta el primer Tamarisco del año.
La ruta hacia a, de Julián Troksberg, que viene con premio del Fondo Nacional de las Artes, recrudece sobre el cuentario cuentístico de nuestro pequeño catálogo y se sacude violento sobre toda la literatura mundial; próximamente en librerías.



miércoles

Y si sacamos otro, eh?



Ya está en imprenta el nuevo petardo tamarisco!!!
Todos felices y ansiosos
Se llama La ruta hacia acá
Lo escribió Julian Troksberg
Sale en narrativa breve
(o sea, cuentos)


viernes

Se empieza a armar

Hace poco hablábamos con Vanoli sobre libros que salen ahora y tienen esa cosa entre futurista y fantástica rebotando por ahí. Ahora Fernanda Nicolini escribe esto para Ñ:

El otro lado del realismo

En Hélice (Entropía), la segunda novela de Gonzalo Castro, el protagonista es un abogado asesor de empresas con problemas de pareja que le escribe casi a diario a una persona de la que está distanciado. Si no fuera porque su tarea es diseñar un país para que lo habiten artistas y que los autos funcionan en piloto automático -entre otros detalles futuristas-, se leería como la historia de un hombre en crisis en el mundo actual. Los cuatro relatos deVaradero y Habana maravillosa (Tamarisco), primer libro de Hernán Vanoli, parten de situaciones cercanas: una manifestación reprimida, vacaciones familiares en Cuba, alguien que vuelve de España, dos hermanos que ofrecen un servicio de turismo obrero para gringos. Hasta que un elemento sacude los parámetros de lo conocido y la escena se subvierte de un modo casi ballardiano. EnPunta Roja (El 8vo Loco), de Daniel Diez, y Las estrellas federales, próxima novela de Juan Diego Incardona, las referencias geográficas e históricas delinean un contexto próximo habitado por criaturas fantásticas. En el primero, un grupo de investigadores del Conicet espera la aparición de las “gábulas” en la orilla del Salado; en el segundo, la contaminación de la cuenca del Matanza sirve para plantear las consecuencias del cierre de fábricas en los 90 en clave de ucronía.

Decisión política, búsqueda de nuevos recursos narrativos o resultado no premeditado, lo cierto es que estos cuatro autores nacidos en la década del 70 corren la frontera de lo real. Pero lo hacen sin interesarse especialmente en un género -la ciencia ficción o el fantástico-, ni sentirse deudores de una tradición local que tiene en su vértice a Borges, Bioy Casares o Angélica Gorodischer. Al contrario: como parte de una generación encorsetada en cierto realismo marcado por la llamada literatura del yo, abren un hueco, iluminan las limitaciones de trabajar con lo cotidiano, y van un poco más allá. Huyendo, en lo posible, de las etiquetas.

Gonzalo Castro –a quien le llevó nueve años escribir la novela en medio de sus tareas como arquitecto, responsable del sello Entropía y director de raras películas- es el más enfático a la hora de desmarcarse: “Soy realista, sólo que soy realista en lo lateral. En lo esencial soy vitalista, abogo por la energía y por el espacio narrativo y creo que la realidad se refleja únicamente en las cosas concretas. En los esquemas más amplios de la vida, y de las novelas, la realidad no tiene ninguna importancia”.

Ajeno a las categorizaciones, dice que los trazos futuristas deHélice no buscan ninguna filiación con la ciencia ficción: “Los incluí buscando oxigenación, algo de incertidumbre temporal que me separara de las referencias más cotidianas. Igual los elementos no-reales son pocos y están tratados con la naturalidad de alguien que convive con ellos, con lo cual no se les exige una prueba descriptiva profunda: el éxito de esos artefactos casuales depende más del lector que de mí.”

Hernán Vanoli, que publicó cuentos en antologías y está al frente de la editorial Tamarisco, reconoce que su intención inicial era escribir dentro de los márgenes de lo real, pero que las formas ya ensayadas del realismo no lo satisfacían. “Algunos me señalaron que el libro es una suerte de ‘costumbrismo intervenido’, y me gusta esa idea como programa. Tengo la voluntad de tensionar ciertos elementos que valoro de la hegemonía simbólica del relato realista actual, como el pensamiento sobre lo social, pero busco que el realismo no sea un paradigma sino una frontera por la cual entrar y salir”, explica.

Sin embargo, lo que para Vanoli hace que un texto sea más o menos efectivo a la hora de tensionar esa realidad, no es el género sino el concepto que se tenga de la función de la literatura: “Yo no creo que lo no-realista sea de por sí más interesante, sino que hay que ver qué relaciones sociales concretas y efectivas se traman en cada libro. No me interesan el delirio ni las fantasías técnicas; me interesan las fronteras donde los cuerpos trafican con las tecnologías y donde las tecnologías profanan los cuerpos: desde ahí hay que pensar las cuestiones de ciudadanía cultural y literaria”.

Juan Diego Incardona, que ideó una suerte de “peronismo fantástico” con El Campito (Mondadori), también cree que hay una decisión política en la elección de temas y el recorte geográfico con el que trabaja (el Conurbano bonaerense). Pero no le atribuye la misma racionalidad al uso del género fantástico. “No fue una decisión consciente sino el resultado de los mecanismos de la imaginación –cuenta-. Me gusta inventar paisajes y criaturas, pero trato de que eso esté conectado con la realidad, que lo fantástico sea en versión local, más material que existencial.”.

El quiebre del realismo en algunos de los relatos de Daniel Diez que integran Punta Roja –su primer libro- tampoco forma parte de un programa literario, sino que es resultado del mismo acto de escribir: a veces lo fantástico, dice, le funciona como disparador y otras, incluso, lo ayuda a creer en la historia. “Pienso a la línea que separa lo fantástico de lo real como muy fina, borrosa y escurridiza. En el caso de algunas de las criaturas de mis cuentos, podrían existir perfectamente y por eso, por lo general, el ambiente en el que aparecen resulta conocido. De todos modos, no me preocupa el tema de los géneros ni tampoco creo que la única forma de tratar ciertos conflictos sea a través del realismo”.

Quizás estas incursiones más allá del contorno de lo real sean una manera, como dice el crítico Pablo Capana a la hora de definir la ciencia ficción, de acudir al pensamiento lateral para tomar distancia y mostrar el otro lado del realismo: su costado hipotético.

domingo

TAPA Y CONTRATAPA


Compartimos con orgullo la tapa y contratapa de 76 en alemán, publicada por la editorial Berenberg Verlag.

Grande Félix!!!!






lunes

Pablo Dema lee "El Asesino de Chanchos"


Hermosa lectura del flamante título de Tamarisco, a cargo de Pablo Dema:

... "En la lógica que dibuja el libro, la estabilidad es sentida como una caída. Dice Mara en “El asesino de chanchos”: “si seguíamos así, cogiendo todo el día y leyendo el diario en la cama, íbamos a terminar comprando un lavarropas o esa clases de cosas”. El sometimiento de la conducta a cualquier clase de normalidad y toda forma de institucionalización de la experiencia es repelida. Pero el margen, la exterioridad con respecto a toda reglamentación social, es una deriva dolorosa. Dije que había pocos pasajes reflexivos en el libro, pero hay uno que es clave: “Después pensé mucho en lo que pasó. Quería buscar algo, un orden, una moraleja, pero por más que daba vueltas no lo podía encontrar”. No hay orden ni moraleja, no hay experiencia que produzca el rédito del aprendizaje. Sin embargo, en este contexto en el que no hay sentido, en el que no hay positividad ni proyectos fuertes, aparece, como una figura paradójica porque proviene del mismo lugar, algo positivo, algo que hacer con la desorientación y la falta de sentido: no negar esa situación, exponerla y, en el mismo gesto, exponerse, escribirla y escribirse, ser por fin algo, ser un escritor, como Luciano Lamberti."

No seas vago, leela completa acá.

viernes

LA SIMPLEZA DE LO TERRIBLE


Emanuel Rodríguez leyó El Asesino de Chanchos, flamante libro de Luciano Lamberti:

Una idea vegetal de la historia: como si cada anécdota fuera una rama que lleva a otra rama que lleva a otra rama. En los cuentos de El asesino de chanchos lo que pasa tiene siempre el aspecto cruel y hermoso de esas clases de hiedras que destruyen la superficie por la que crecen, un ser parasitario pero irresistible, que se alimenta de algo que no podemos ver y que no deja de tener la fragilidad de cualquier planta frente al otoño. Una anécdota se entrecruza con otra, conocemos escenas, momentos de definición de personajes que comparten el mismo enfado, la misma resignación ante eso que se sugiere con la simpleza de lo terrible. Alguien se muere, es así de simple. Alguien se acuesta con su medio hermano y una aspirante de actriz, y es así de magnífico y simple. Las cosas simplemente pasan, ocurren, ligadas por un hilo misterioso o una savia cuyos minerales son un asombro apagado, una última energía ante la derrota, una alternativa pasiva ante un mundo demasiado hostil.

El paisaje predominante es cordobés. El noreste, las sierras. Pero no es un paisaje costumbrista, porque cada escenografía está siempre enrarecida, relatada con un halo de misterio que resulta tanto de una obsesión por la brevedad como de un registro de narrador enfadado. En muchas ocasiones da la impresión de que el narrador es como esos chicos enojados que no quieren hablar, que dicen lo justo y necesario para que podamos entender lo terrible de la situación. “Y una madrugada armé una mochila y me fui. No dejé ni siquiera una nota”. O “Cuando estaba llegando a la punta se resbaló y se cayó. Así de simple”. Y de hecho, a pesar de que cuenta escenas sombrías y de que describe personajes sangrientamente marginales, es un libro que remite a la infancia. Porque apela a esa clase de construcción narrativa educada por igual en la leyenda popular y en los primeros tiempos de la televisión por cable. Una búsqueda no del todo resignada de los pequeños héroes y las pequeñas cosas que alguna vez nos dieron algo parecido a la seguridad y la felicidad.

En varios cuentos las estrategia de Lamberti es contar dos historias a partir de un juego de apariencias. Una de esas historias es de amor, la otra, de muerte. No hay personajes en común, aunque siempre un protagonista de la historia A escucha o lee la historia B. Cada fábula que se cuenta parece entonces uno de esos espejos deformados y deformantes de la Casita de Casper, y el lector se ve ante un desafío emocionante: ver qué es lo que reflejan y distorsionan esos espejos. Y hasta puede tratarse de un desafío sentimental, porque cabe la chance de que se trate de algo que nos involucra, una oscuridad que nos reclama.

La tentación de la metáfora aquí es una réplica perfecta de la extrañeza que nos produce la vida, de esa necesidad perpetua de sentido que a veces nos lleva a creer que todo tiene que ver con todo. O que todo es una planta trepadora y nosotros somos hojas. Y lo que se acerca es siempre la estación más seca.

Publicado en La Voz del Interior, suplemento Ciudad X, 1/7/2010


En breve, novedades de la PRESENTACION DEL 8 de JULIO

domingo

Vanoli sin género literario definido y lúcido posapocalíptico según Perez Losada. (Por suerte no Spielberg!!)

Dejar ciertas estructuras en la indefinición no implica que se trate de una estructura blanda.
Hace que los muchachos reseñadores piensen. Y eso es algo que a Tamarisco le gusta de la literatura.
Lúcidamente, y en dos partes, Federico Perez Losada valora Varadero y Habana Maravillosa, un libro que si no leíste, deberías leer. (Que ya me enteré que está en la Facultad de La Plata, y que lo andan fotocopiando por ahí. Vanoli no podrá quejarse cual Soriano de que no lo leen en las facultades ni como los escritores de torre de castillo de que no tiene lectores)

" ese aire postapocalíptico, esa extrañeza sin ninguna explicación. Y eso hay que agradecerlo. "

"Hay una realidad extrañada, pero eso no es lo importante, lo que importa son los personajes, que se mueven dentro de esa realidad extrañada que no hace falta explicar, no importa qué es el virus, lo que importa es que está y que las relaciones, la vida y la muerte están signadas por eso. Y cómo una pequeña situación de poder de uno de los personajes, un poder mísero, se utiliza para llevar adelante una venganza. En esencia, no importa el escenario, podría ser en cualquier tiempo o espacio. "
" ¿menemistas?"

"¿PROGRES CON CULPA?"

"El elemento fantástico, o extraño, es justamente el tema de la sexualidad, que no se termina de explicar- por suerte, si no sería como una película de Spielberg, que si te perdiste algo y no pescaste lo que quería decir te lo explica con una voz en off bárbara- y que hace de ese viaje a Cuba un tour de tensión constante en las escenas que tiene la narradora y la hija de la otra familia".

No quiero ponerme teórica así que lo digo en criollo: Perez Losada lee acertadamente que Varadero y Habana Maravillosa no viene con sobreexplicaciones ni con un manual. Y eso, es, precisamente, entre otras cosas lo que lo hace un libro apasionante.


TENEMOS NUEVO HITAZO





Nombre: El Asesino de Chanchos

Autor: Luciano Lamberti

Soundtracks: El asesino de chanchos - El arquero - Agua viva - Febrero - El cazador, los galgos, la liebre - Monocigótico - La tortuga - Una casa llena de insectos - Una visita al Señor

Bebida recomendada: Fernet con coca

Procedencia: Córdoba

Calificación: Excelente


sábado

Budassi, pasión de multitudes y de elites




Diego Rojas hizo una excelente entrevista a Sonia a propósito del Apache, el hit tamarisquense, en la Revista Veintitrés.

Acá van algunas partes de lo que salió publicado en online:

“Su manera de correr y luchar como un guerrero santiagueño con la pelota y, por otro lado, su manera de hablar me cautivaron muchísimo”, reconoce Budassi, que persiguió la entrevista, finalmente concedida, durante todo un año en los que usó los artilugios más literarios o detectivescos, según requiriera la situación. “Cuando hablo con mis amigos, les digo que el año pasado tuve una relación de amor odio con Tevez, en la que la parte negativa se producía por el nexo que había establecido con el manager: en ese vínculo rondaba el sadomasoquismo –explica–. Muy distinto al trato de Carlitos, que siempre es amable y simpático. Tal vez con Tevez había una relación histérica, cuando me decía que hacíamos la entrevista y después que no. Hasta que finalmente me la concedió.” Budassi conoció a sus amigos, recorrió Fuerte Apache, el barrio de la infancia del jugador (donde aprovechó la presencia de la Gendarmería para sacarse una foto elocuente), asistió a los recitales de Piola Vago y plasmó la aventura en su texto.




Lo que no entra en la categoría del aprovechamiento es la costumbre de prestarles autos hiperlujosos a sus amigos de Fuerte Apache, que Budassi cuenta en su libro. “Eso es amistad pura”, dice, categórica. No debería resultar extraño que Tevez provoque en una escritora el impulso por retratarlo. Bien podría ser que el jugador sea, además, un personaje en busca de un autor. ¿Qué características del jugador del pueblo seducen a una persona que trabaja con las palabras? “Tevez tiene una relación privilegiada con el significante: tiene una chispa que se aleja del guión del jugador políticamente correcto. Por ejemplo, cuando preguntan por la relación con un defensor alemán que había estado todo el tiempo molestándolo en la cancha, él responde: ‘No, está todo bien, él me habla, yo no lo entiendo, yo lo puteo, él no me entiende, pero está todo bien: ni él me comió la mujer a mí, ni yo le comí la mujer a él’. Y tiene facilidad para la chicana. Cuando estaba saliendo con una chica muy linda, Llamas de Madariaga lo entrevistó en un móvil. ‘¿No está con vos por la plata esa chica? Porque muy lindo no sos’, le dijo el conductor. ‘¿Vos qué sos, lindo, fiera?’, fue la respuesta inmediata”. En el libro, Budassi transcribe literalmente las respuestas de Tevez que, si fueran examinadas por expertos lingüistas, tratarían de modificarlas. “A mí me parece una sintaxis muy bella, me gustan sus reiteraciones. También ese tono cercano al melodrama. Pone un funcionamiento un mecanismo de ironía al discurso políticamente correcto del jugador de fútbol.”




viernes

Levantando polvareda


con un libro de ficción y una reseña literaria. Y después, desgranando las falacias de otro texto que anda circulando por ahí. Mirá vos. ¿No lo leíste?
Acá esta!

El autor de Varadero y Habana Maravillosa te licúa y te devuelve varios ejes que pensar.

Conspiranoia, inconsistencia artísitica, brulotes y una propuesta de pensamiento que además, gratis, podés comentar.

lunes

Vamos Apache!!


Apache. En busca de Carlos Tevez, el libro de Sonia Budassi que inaugura la colección no ficción de Tamarisco, empieza a moverse. En una entrevista en cartoneritasolar, Ezequiel Alemian cuenta:

4 - ¿Qué autores/poetas Argentinos surgidos recientemente destacas? Why….


Me gustaron mucho la novela "Muñecas Rusas", de Julia Sarachu, y el libro "Apache, en busca de Carlos Tévez", de Sonia Budassi. me parece que tienen planteos formales distintos a lo que uno suele leer, y soluciones inteligentes. Me ayudan a pensar que otro libro es posible.

Por más, puede leerse acá

A no perdérselo.


viernes

Entrevista exclusiva!

En ésta entrevista que Mercedes Ezquiaga le hizo a Vanoli para Telam, se pueden leer cosas como éstas, que muestran la lucidez ya habitual del autor:

"Hubo situaciones, texturas que me demandaban escribir desde la voz de una chica. Pero tampoco fue un planteo en el sentido de decir `quiero lograr una voz femenina`, porque esa idea lleva un montón de presupuestos de género. No encuentro ningún valor en tratar de escribir como mujer siendo hombre, ni tampoco viceversa, si no va acompañado de ideas y de pasión por lo que se cuenta".


"En mis relatos yo trato de no esquivarle el bulto a la política suponiendo que va a estar en los silencios, en la digresión o el trabajo con el lenguaje, o repitiendo ese mantra un poco tonto de que `todo texto es político`, ni tampoco tocar toscamente temas con `aura política`, sino diagramando relaciones y territorios que entren y salgan del discurso político y de la abyección, y que intervengan en la serie discursiva sobre lo político inmediato, sin renunciar al humor y al entretenimiento".
La entrevista completa, acá
(compralo en la feria del libro de buenos aires!)

sábado

Ya está en las Ferias


Pueden adquirir este hermoso libro sobre Carlos Tévez y su persecución en el Stand de La Crujía, en la Feria, y obviamente en la FLIA, donde estaremos también mañana, Sociales Profundo (Azcuénaga 933, entre Marcelo T de Alvear y Paraguay)


Estas son las palabras que nuestro admirado Cristian Alarcón escribió amablemente para la contratapa:

Sonia Budassi nos sumerge en el fútbol como nunca antes un cronista lo hizo: con la pasión de la mujer fan. Persigue a su chico hasta retratarlo con el aura con el que solo el pop recubre a los ídolos, y se embarra en una cancha llena de obstáculos. Por eso esta crónica es un cuento y una nouvelle, un perfil y una confesión, una entrevista y una fotografía. Todo lo usa la cronista que juega a dos puntas: estoica e intrépida. Estoica ante el vaivén machista que la acorrala contra las vallas de seguridad e intrépida para conseguir el acceso alterno al mundo chongo que se abre a pocos pasos de su tapado de lana y sus botas blancas, apenas más allá de la TV. El juego de la autora pinta con trazos efusivos la deriva del producto de mercado que es Carlos Tevez, y al mismo tiempo un universo de lealtad masculina al que en lugar de mirar con desprecio, desgrana impiadosa y divertida. Los pasos de Budassi en el mundo del futbol son los de la extranjera espía que activa el personaje para la ocasión, y luego escribe informes desopilantes que no lanzará a Control ni a Kaos, sino a los lectores afortunados de su plan.

jueves

El bello relato de Celia Dosio trasciende Los Simples de Tamarisco


"Editorial Tamarisco publicó en 2007 el simple “El día que Perla voló” de Celia Dosio. La autora de Tenemos que hablar narra una historia de iniciación en donde la protagonistas es la fea, mala y traicionera Perla. Una buena historia que merece ser leída."

Eso dicen en el Blog de Eterna Cadencia, que publicó en su totalitat el texto de la genial autora.

miércoles

TAMARISCO INC. EN LA FERIA DEL LIBRO

Esta floreciente industria del entretenimiento, por primera vez en su magra historia, desembarcará en la afamadísima Feria del Libro de Buenos Aires. Más exactamente, en el stand de la magnánima Editorial La Crujía, gracias al aporte y la calidez de nuestro amigo Alejandro "@maguila" Olaguer.

Si todo va bien, portaremos dos novedades que nuevamente nos posicionarán en la vanguardia del pago chico y mediano aspirando a mainstream:

Apache. En busca de Carlos Tevez, de Sonia Budassi, inaugurando nuestra colección de No-ficción.
Un adelanto, en Águilas Humanas.




El Asesino de Chanchos, libro de cuentos del gran Luciano Lamberti.
(FOTO DE MAJO ARRIGONI)



domingo

Un libro y ciertas consecuencias en la esfera pragmática emocional


Cosas que pueden pasarte si agarrás Varadero y Habana Maravillosa de Hernán Vanoli,
cosas que han pasado y que,
a vos que no lo leíste aún, no te deberían desalentar.
(testimonio recogido en twitter)

Dijo @purasensacion

"en una sala de espera repleta enfrascada en una escena bond del libro de @Volquetero y justo dicen mi nombre por los altoparlantes #colorada
"

gracias marina mariasch por vuestra lectura y vuestro twitt!!

miércoles

Se dice de él


Es un acto real, que bajo cualquier perspectiva hermenéutica, no tiene perspectivas de ser considerado como falso. VARADERO Y HABANA MARAVILLOSA ya se está leyendo, ya está circula y bien por las barrabasadas lúcidas de la crítica twittera más aspera, culta, exigente y picantita, por las playas sureñas y hasta por los blogs que se animan a la reseña. Con esto último me refiero al Gordo Gostanian, que ha escrito, sobre lo que Vanoli ha escrito sus instrucciones para leer:

"La teoría de Clifford Geertz respecto al rol del antropólogo/etnógrafo como investigador de la res política es esencial. Recomiéndese su lectura preliminar a la hora de tratar uno de los temas centrales de Varadero y Habana Maravillosa: el abismo hermenéutico —la imposibilidad cognitiva— entre lo comunitario y lo particular. Línea de sentido, estimado Mavrakis, suficiente para trazar una lectura rectora de los cuatro cuentos. En el futuro de Vanoli —ese futuro precario y horroroso, por razones políticas—, lo comunitario es el escándalo de la Razón.

La Razón busca inexorablemente la racionalización utilitaria del vínculo —en la protesta política colectiva, por ejemplo: ese fantasma que sobrevuela el post-Apocalipsis—. Sin embargo, lo vinculante —el lazo colectivo: la experiencia en sí, estimado Mavrakis— sucede bajo el imperio de lo espasmódico. A través de un parámetro elemental: el espectáculo.
Saludo a Zapatilla, a Nahuel y a Eduardo, que recién llegan, y cuando me doy vuelta veo que Mabel también se acercó a Santiago y le regala un disco envuelto en un sobre de lunares verdes y una cruz pintada en marcador negro. Los miro desde donde estoy, hasta que Dolores me hace una seña de que ella y Santiago se van.
A la sombra de una omnipresente voluntad política, los vínculos, en Varadero y Habana Maravillosa, ocurren precipitadamente; es decir, sin control. He ahí, estimado Mavrakis, una lectura política in toto de Varadero y Habana Maravillosa. Una lectura acerca de lo que, en términos menos sofisticados —la sofisticación tal vez no sea patrimonio de la sociología— podría llamarse el tejido social desgarrado."
SIGUE y vale la pena seguir

martes

Te cuento una intimidat



Un día me chatió un crítico literario y editor al que siempre consideramos joven y lúcido.
Yo le había dado Varadero y Habana Maravillosa, y quedé como a la infantil expectativa.
Y ese ser humano, entonces, más luego, palpitaciones, me chatió:
18.05 am
criticoliterarioyeditorlobizonsexy1405: anoche, en el cole para acá, leí de cabo a rabo Varadero y Habana maravillosa
Está muy bien!
Me gustó mucho
bueno, no te canso más
un beso"
*

Otro día, me crucé con una parienta política muy querida y ajena totalmente al mundillo literario y sus oficios mal pagos. Me compró el mismo libro, de Hernán
Vanoli, y lo llevó consigo a una playa ventosa de la costa atlántica argentina.
Al volver, declaró que dicho libro de relatos, o dicho texto, usemos la palabra texto, por las dudas vio, le pareció:
"rarísimo", super entretenido, por momentos "desopilante" y que no podía dejar de leerlo. Dijo que el libro tenía mucho de "siniestro" pero también "un humor estupendo". Le parecieron, a su vez, un hallazgo, los relatos narrados por una voz fememina.

campo literario y campo extraliterario,
unidos,
este año,
por primera vez.

Vanoli lo hizo pero vos, con tu lectura, también lo hacés.

¡interpeláte!
(y descubrí de qué lado estás)