sábado

Nota Tamarisco en Llegás

Fernanda Nicolini escribió este lindo texto sobre la editorial y sus libros en la Revista Llegás de Septiembre

Hojas que circulan

La editorial independiente Tamarisco acaba de debutar con dos libros. ¿El objetivo? Que la narrativa logre, como lo hizo la poesía, abrir canales independientes de publicación.

Algunos se pondrán contentos -especialmente ciertos editores de Llegás- al leer que Tamarisco, esta nueva editorial independiente, sólo admite narrativa, nada de poesía. No por generar rivalidad entre ambos géneros -si al fin de cuentas todo narrador tiene sus poemitas y los poetas sueñan con su gran novela- sino por cierta esperanza de que la narrativa finalmente encuentre modos alternativos de difusión fuera de las grandes editoriales.

El primer paso de los creadores de Tamarisco -Hernán Vanoli Félix Bruzzone, Sonia Budassi y Violeta Gorodischer- fue hacerse cargo de esa parálisis que tiene la pubicación de narrativa. “Creemos que mientras los poetas agitaron, se leyeron entre sí y publicaron, abriendo un nuevo circuito editorial, los narradores se durmieron; se quedaron en la de siempre, circuitos limitados por el mercado”, dice Sonia, erigida en vocera del grupo. Cuenta que primero se leyeron entre sí en ciclos o talleres literarios y que a partir de ahí se hicieron amigos.

Así surgió Tamarisco, que funciona en primer lugar como grupo de intercambio: “Comentamos lecturas, eventos a los que fuimos, lo que estamos escribiendo, lo que leímos y nos gustó o nos pareció un garrón. Y lo que veíamos, o vemos, es que casi no hay editoriales independientes en narrativa, autogestionadas, así que intentamos poner un pie en este espacio disponible que nos interesa como apuesta personal y para hacer circular nuevas voces de otro modo que no sea por blog o por mail”.

¿El resultado? Dos libros de prolija y bella factura para el debut: Hojas de Tamarisco, con cuentos de los miembros de la editorial, y Toronto no, con textos breves de Leonel Livchits. Si bien una de las motivaciones para crear una editorial es poder difundir la producción propia, que la colección se inicie con Hojas de Tamarisco también puede leerse como un acto de compromiso y hasta de valentía. Significa proclamar “esto es lo que escribimos nosotros y desde acá nos paramos para editar”.

En Llegar a otro miércoles, el primer cuento de la antología, Hernán Vanoli recrea un universo en la línea de la ciencia ficción que se limita a cambiar las reglas conocidas para reinventar el comportamiento social. Así, lo que se presenta como una postal de vacaciones en la playa, de a poco troca en una suerte de mundo post apocalíptico, donde la crueldad y la tortura están ritualizadas. Vanoli se encarga, sin embargo, de evitar que el texto se torne opresivo a través del humor y la agilidad de su prosa. En Otras fotos de mamá, Félix Bruzzone recurre a una temática que en la literatura argentina por momentos resulta agotada: “los desaparecidos”. Pero acierta al construir una historia donde son los detalles de la cotideaneidad, o las pequeñas situaciones, las que cobran vigor y empujan el relato. El cuento de Sonia Budassi, Acto de fe, es el más arriesgado en cuanto a la forma: la prosa afiebrada, donde los discursos se entremezclan (monólogos internos, voces de teceros o de la narradora), se combina con una trama igual de agitada, donde la alienación de una estudiante argentina que vive en forma ilegal en Estados Unidos tensiona el cuento hasta el final. Violeta Gorodischer apuesta en “Tréboles” a una historia sencilla, con prosa despojada y prolija, en la que un niño se evade de un padre violento. Un detalle final será el que resignifice la trama. La otra publicación, Toronto no, de Leonel Livchits, es un extraño libro de microrelatos donde la lógica de construcción se rige por el juego y el chiste, a veces con resultados interesantes y otras no tanto.

Más allá de las dificultades económicas evidentes para publicar (“nos financiamos sacando plata de abajo de los colchones y organizando lo que venga: shows, kermeses, strippers, robos. Además, hacemos todo nosotros”), los Tamarisco se animan con una teoría-opinión acerca del estancamiento de la circulación de narrativa. Y lo dicen: “En general los narradores son más prejuiciosos. Tienen más pretensiones que los poetas al pensarse como escritores; pretensiones a veces un tanto absurdas y que pueden llegar a condicionar los textos en pos de objetivos como, por ejemplo, el de ganar un premio. En esta lógica queda producción muy interesante afuera, por no entrar en esos parámetros”. Pero advierten un circuito naciente, con el cual están en contacto, de “nueva y buena” narrativa.

Sin duda, la resistencia y permanencia en un área por momentos adversa son ideas plantadas desde el nombre de la editorial: el tamarisco es un árbol que crece en la playa y que resiste las inclemencias del tiempo. “ Resistir, crecer, proliferar en superficies áridas, duras. Esa sería la intención de la editorial”, concluye Sonia.

Fernanda Nicolini

Ficha

Editorial Tamarisco

Sus libros se consiguen en librerías o en

www.editorialtamarisco.com.ar

5 comentarios:

martin dijo...

Linda nota, felicitaciones. Siempre leo la Llegas, pero esta vez no la encontre en ningun lado

Abril dijo...

Un post que me transmite un horizonte de anhelos porque la gente que escribe con esa fuerza y desde adentro merece editar sus obras. También los felicito por darle el espacio a nuevos escritores. Un abrazo.

caro g. dijo...

¿Para cuándo otra movida Tamariscos? Se los extraña, andan guardaditos...¿tramando algo, quizás?
Cuenten!!

Funes dijo...

cuak...

Y para cuándo la mía!!??
Ya viene ya viene...

Editorial Tamarisco dijo...

Que venga, Funes pues. Esperamos ansiosos!!!!