domingo

más...

Parece que alguien más reparó en los mecanismos retóricos de GS. En un post apasionado, Beatriz Vignoli desarma algunos puntos altos del texto -según ella, misógino.

"Si bien no soy seguidora a full de la obra de Beatriz Sarlo, si bien tampoco me agrada del todo el rol hegemónico de "su" (?) academia, y si bien coincido en parte con la conclusión final de la nota de Saccomano (nuestra izquierda es una derecha" (...)

"Es un texto torpe, que opera por metonimias que evocan identificaciones, y que no se sale nunca de la precariedad brutal del registro imaginario. Párrafo 1, golpe bajo 1, metonimia 1: Sarlo, sos Victoria Ocampo. Recurso: el odio de género queda camuflado bajo el odio de clase. Beatriz Sarlo es de clase media"

"Párrafo 2, metonimia 2, golpe bajo 2: Sarlo, NO sos Virginia Woolf (se escribe con dos "o", dicho sea de paso). Recurso: tokenism, o dejar bien parada a UNA (una sola) representante del género, un token o símbolo, una prenda de paz, para que quede claro que no sos misógino aunque todas las demás sean un asco: Valeria Mazza ya te quita pureza intelectual con sólo estar a páginas de su columna, la Ocampo era una tilinga, Sarlo también, etcétera."
Acá todo el texto de la rosarina. Abajo, el link al texto de GS.

3 comentarios:

Faloppio de las progres dijo...

Muy bueno el texto de Vignoli, lástima su feminismo ridículo, desubicado y clasemediero queriendo convertir todo en una disputa de género, y su fascismo con los comentarios solo para bloggers.
Ah, salven a las ballenas.

caro g dijo...

Ojo, no sé si es tan desubicado su "feminsmo", eso de meter a dos mujeres en la misma bolsa forzando una relación de clase que no existe, tiene cierto sesgo machista que está bueno señalar...

el hombre amable dijo...

Es discutible que no exista relación de clase entre V.Ocampo y B.Sarlo. La pertenencia a una clase no se define sólo por el tamaño de la cuenta bancaria ni por las relaciones ni por la historia familiar ni por las propiedades, etc. Tambié hay gestos definitorios. O en todo caso, Sarlo vendría a ser, siempre, una nueva rica cultural, un deseo (oculto para ella, pero irrefrenable) de ser Victoria. En esto creo que GS tiene razón.