jueves

Mermelada Urman I


La primera parte del texto "en vivo" de Urman.

Soñé un fin del mundo: olas que arrasaban ciudades, huracanes de fuego que unian cielo y tierra. Desperté entre sábanas mojadas. Sudor y otras excrecencias. El zumbido de las vacas de insulina inundaba mi oido izquierdo. Algo en la casa no estaba bien. No estabas vos. Vos. Ella. Ella cantaba boleros sobre el zumbido de las vacas de insulina. Cantaba:

Como estas hoy, mi amor…
Dame tu leche…
con insulina…
para curar la diabetes de mi amor.

Algo en la casa no anda bien y a esta hora el único service disponible es religioso. Busco mi torah. Busco el número de atención al cliente. Figura al dorso. Llamo, pero nadie contesta. Busco mi biblia. Sí, tengo una. Soy judio, aunque no poseo una de esas narices caracteristicas. En la primer página de la biblia encuentro un 0-800. Llamo. Atienden.

- Bienvenido al servicio de atención al cliente de la iglesia catolica. Su nombre por favor...
- Christian Castro (aunque me llamo Samuel Goldwin)
- Dirección...
- Mi casa.
- La ayuda está en camino.

Gracias a Dios por las religiones. Ahora debo esperar al cura. Sin pensar en ella. Pensar en ella. Pensar en ella.
Cuando comenzaron a ejecutar gente mediante la camara de gas, los medicos inventaron un codigo de gestos mediante el cual los prisioneros podian comunicar su experiencia. Buscaban humanizar la muerte. Entonces, junto a la sala de ejecucion y frente a una comoda ventana de vidrio, los médicos observaban el proceso. En pequeñas libretas anotaban el resultado. Todos anotaban lo mismo:
“El prisionero es demasiado idiota para recordar el codigo. Sufre sin semántica. Habrá que realizar mas pruebas.”
La ejecución por inhalación de gas insume ocho minutos. Ocho minutos. Ocho minutos. Suena el timbre. Atiendo.

- Sí, que tal hijo mio, somos del service.
- Adelante.

Entra a mi domicilio un cura con sotana de trabajo. Se parece al padre Brown. Se lo digo.

- Usted se parece al Padre Brown.
- ¿Quién es el padre Brown?
- El de la serie...
- ¿Qué serie?
- De la tele.
- No miro tele.
- Yo tampoco...

El primer round es mío. Aumento la tensión. Me acerco a la mesa. Sobre la mesa, un libro. Tomo el libro y, mediante rápido movimiento, lo saco de la mesa. Las letras quedan sobre el mantel.

- ¿Ve mi problema? Digo, ¿usted lo ve?

El padre Brown no parece sorprendido. Se acerca al mantel. Estudia las letras residuales. Toma de mis manos el libro con las paginas en blanco. Hace la señal de la cruz. Reacomoda con gran habilidad, debo decir, las letras sueltas en la página. Ahora la página dice:
Entonces todo el pueblo de Juda tomo a Uzias, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasias...

- Pero esto es una página de la Biblia- le digo al Padre Brown.
- Sí, hijo mio. Ahora es una página de la Biblia.

El segundo round es suyo.
Ahora el Padre Brown toma de su maleta un crucifijo electrónico, pletorico de lucecitas. El zumbido de las vacas de insulina es ensordecedor. Pasea su crucifijo por las paredes de mi casa. El crucifijo emite pitidos agudos de alarma, que se reflejan en el rictus de preocupación del padre Brown.

- El problema en esta casa es un alto nivel de incertidumbre. ¿Usted cree en algo?
- En poco.

El Padre Brown produce un crucifijo, este de madera, y lo clava en la pared. Vuelve a tomar su medición. El crucifijo electrónico produce sonidos más amables.

- ¿Ve? El efecto es inmediato.

Suena poco convincente. Decido arremeter con cuestiones existenciales.

- Y si Dios existe, ¿por qué no logro devolver las películas del DVD club a tiempo? ¿Acaso Él pretende que mi deuda con la sociedad se acreciente?
- ¿Usted sabe que no pone acentos?
- Lo he notado.
- Quizá debería...
- Quizá no.

Duelo de miradas con el Padre Brown. La suya es blanda y a la vez dura. La mía pretende resentirlo como fuerza de represión social.

- ¿Por qué el pacman no es libre?- arremeto sin piedad.
- Porque no lo desea. Ley ominus sudaris pater. Nuestro padre suda la ley absoluta.

Estamos ante la imposibilidad de comunicarnos. El Padre Brown enciende un cigarrillo. En él, fumar es un gesto divino.

- Entonces, retomando, ¿usted cree que podremos solucionar esto?
- Hijo mio, no hay pecado sin absolución y, sin absolución, no hay pecado.
- Lo que usted dice no suena muy cristiano...
- Pero soy cura. La cristianidad soy yo y yo soy de aquello que la Biblia habla.

Justo entonces, como si el caos acudiera en mi ayuda, la heladera cobra vida y se nos une, en medio del living.

- Hola, soy la heladera- dice la heladera.
- Dios mio, su heladera habla- comenta el Padre Brown.
- Son sus primeras palabras.

Gentil, me acerco a la heladera para abrazarla. Su sinceridad me conmueve. El padre Brown, al fin, parece descolocado. Su expresión es la de un adicto que acaba de consumir jabón en polvo por error.

...

3 comentarios:

bp dijo...

uh muy groso
- Hola, soy la heladera- dice la heladera.
gracias x subir esto.

matías g. dijo...

Excelente. Me lo perdí pero acá está. Gracias. Ahora espero la segunda parte. Abrazos a los cuatro + el autor.

MIGUEL MARTINEZ BALLESTERO dijo...

TIENES PAGERANK YO QUIERO TENERLO PERO NO SE ME PONE ESA COSA DE COLOR VERDE NI SICUIERA 2 O 3 DE PAGERANK CO LO HAS ECHO TU ESO . Y ESO QUE MI BLOG ES INPORTENTE DE VIDEOJUEGOS SI QUIERES VERLO MIRA WWWCONSOLAMANIA.BLOGSPOT.COM