miércoles

La milanesa y las hormigas



Ayer, en el ciclo de Carne Argentina, tres lecturas contundentes, al nivel de las mejores noches del Quinteto. Viole y Osvaldo Rodríguez aportaron intensidad dark, y la solidez del superhéroe peronista de Pandolfelli (disfraz incluido) volvió a demostrar que a esta altura pararse y leer un texto como se lee un resumen de Foucault en un práctico de la facultad ya no alcanza.

Con la señal de Perón Vuelve proyectada en el techo del Mantis (más alguna ayuda de Jota) me acordé de que Funes ya tenía listos los ejemplares de la Escolástica Peronista Ilustrada de Godoy que editaron con Terranova y me llevé el ejemplar número 23.

Había picoteado algunas partes del poema en el blog de Godoy, y antes de dormir me lo leí entero. Me gustó mucho, tiene esas dosis de amor y desprecio (un amigo dice: seducción/abyección) que tienen todos los textos que me gustan.

Apagué la luz y pensé:

Urman bajando del auto
y tomándose una copa de vino
abandonada
en la ventana
de la planta baja de un edificio
sobre Camargo
es la maqueta de un potlatch peronista

la esquina de Luis Viale
y Avenida San Martín
donde preparan los mejores sándwichs de milanesa
a 4,50
con huevo a la plancha
que se pone marrón
y pibes de ojos rojos
que fuman con la capucha puesta
mientras una nena de tres años
hace caer al piso
una zanella con una caja de plástico para el reparto
atada con un hilo negro
es un verdadero oasis peronista


Esta mañana vuelvo a dar clases en la facultad después de las vacaciones. El titular anuncia que en un rato viene a visitarnos Carlo Guinzburg. Cuando entra justo estamos hablando de Karl Mannheim (slogan: menos Derrida y más Mannheim previenen la oxidación cerebral). Espera un rato, y tras un par de preguntas del titular se pone a dar una clase en italiano sobre Baxandall y la posibilidad de leer en una obra pictórica del quattrocento italiano sus experiencias de recepción. Lo aplaudimos y tengo que acompañarlo al segundo piso porque una periodista de Página 12 viene a hacerle una entrevista. En el camino me dice que mañana se va a San Pablo y está podrido de viajar. Me pregunta y le cuento un poco de mi vida como hormiga predadora académica. Al llegar nos avisan que hace diez minutos llamaron de Página y cancelaron la entrevista. En fin. Mientras esperamos a Burucúa que viene a buscarlo para almorzar (supongo que irán a Recoleta, Puerto Madero… ¿quién pagará? ¿La UBA?) busco huir de mi posición de provincianito fascinado con el intelectual global y empiezo a hablarle de Tamarisco y de los blogs. Me dice que los blogs no le gustan y que hay tantas cosas que deberíamos jerarquizar lo que leemos. Le discuto y le digo que en realidad eso parte de una visión jerarquizante de los regímenes de circulación de los bienes culturales. El dice que no, que en internet hay mucha estupidez. Justo cuando estoy por decirle algo aparece Burucúa. Se abrazan: se lo va a llevar. Los saludo y me quedo hundido en mi sillón. Cuando están por salir, antes de que cierren la puerta, agito los brazos y con la respiración un poco cortada le digo:
- Carlo, Carlo, hoy Menocchio hubiera tenido un blog.
Él vuelve a darme la mano y me dice que nos vemos esta tarde en la Biblioteca Nacional.
Todavía no se si voy a ir.

7 comentarios:

Jaramillo dijo...

Lo de Menocchio blogger es, por lejos, una ocurrencia fascinante. Mannheim está dando sus resultados, veo. Abrazo Hernán.

Anónimo dijo...

se escribe ginzburg, por favor que no se lo confunda con jorge ariel.

h tamarisco dijo...

el inconsciente, el inconciente

lenguaviperina dijo...

este es de esos posts que jerarquizan la cultura blogger: arriba Tamarisco, abajo Carlo!

Anónimo dijo...

Llama la atención que un académico de tu "envergadura", un alto intelectual como vos escriba Guinzburg en vez de ginzburg. ¿ Lo habrás leído?
La frase Menochio habría tenido un blog es una imbecilidad absoluta. Basta de la idolatría por los blogs!!!

Anónimo dijo...

Va-no-lee
los pibes e preguntan
donde andas
dejaste el fulbo
las tapus y la
pichikata
ya no sos igual

Anónimo dijo...

Anónimo, la frase es muy buena, vos debés ser un pobrecito periodista atragantado con la diarrea de tu editor
Pero igual ponele ganas que en una de esas te compran una notita en una página web