
Ayer, en el ciclo de Carne Argentina, tres lecturas contundentes, al nivel de las mejores noches del Quinteto. Viole y Osvaldo Rodríguez aportaron intensidad dark, y la solidez del superhéroe peronista de Pandolfelli (disfraz incluido) volvió a demostrar que a esta altura pararse y leer un texto como se lee un resumen de Foucault en un práctico de la facultad ya no alcanza.
Con la señal de Perón Vuelve proyectada en el techo del Mantis (más alguna ayuda de Jota) me acordé de que Funes ya tenía listos los ejemplares de la Escolástica Peronista Ilustrada de Godoy que editaron con Terranova y me llevé el ejemplar número 23.
Había picoteado algunas partes del poema en el blog de Godoy, y antes de dormir me lo leí entero. Me gustó mucho, tiene esas dosis de amor y desprecio (un amigo dice: seducción/abyección) que tienen todos los textos que me gustan.
Apagué la luz y pensé:
Urman bajando del auto
y tomándose una copa de vino
abandonada
en la ventana
de la planta baja de un edificio
sobre Camargo
es la maqueta de un potlatch peronista
la esquina de Luis Viale
y Avenida San Martín
donde preparan los mejores sándwichs de milanesa
a 4,50
con huevo a la plancha
que se pone marrón
y pibes de ojos rojos
que fuman con la capucha puesta
mientras una nena de tres años
hace caer al piso
una zanella con una caja de plástico para el reparto
atada con un hilo negro
es un verdadero oasis peronista
Con la señal de Perón Vuelve proyectada en el techo del Mantis (más alguna ayuda de Jota) me acordé de que Funes ya tenía listos los ejemplares de la Escolástica Peronista Ilustrada de Godoy que editaron con Terranova y me llevé el ejemplar número 23.
Había picoteado algunas partes del poema en el blog de Godoy, y antes de dormir me lo leí entero. Me gustó mucho, tiene esas dosis de amor y desprecio (un amigo dice: seducción/abyección) que tienen todos los textos que me gustan.
Apagué la luz y pensé:
Urman bajando del auto
y tomándose una copa de vino
abandonada
en la ventana
de la planta baja de un edificio
sobre Camargo
es la maqueta de un potlatch peronista
la esquina de Luis Viale
y Avenida San Martín
donde preparan los mejores sándwichs de milanesa
a 4,50
con huevo a la plancha
que se pone marrón
y pibes de ojos rojos
que fuman con la capucha puesta
mientras una nena de tres años
hace caer al piso
una zanella con una caja de plástico para el reparto
atada con un hilo negro
es un verdadero oasis peronista

- Carlo, Carlo, hoy Menocchio hubiera tenido un blog.
Él vuelve a darme la mano y me dice que nos vemos esta tarde en la Biblioteca Nacional.
Todavía no se si voy a ir.
7 comentarios:
Lo de Menocchio blogger es, por lejos, una ocurrencia fascinante. Mannheim está dando sus resultados, veo. Abrazo Hernán.
se escribe ginzburg, por favor que no se lo confunda con jorge ariel.
el inconsciente, el inconciente
este es de esos posts que jerarquizan la cultura blogger: arriba Tamarisco, abajo Carlo!
Llama la atención que un académico de tu "envergadura", un alto intelectual como vos escriba Guinzburg en vez de ginzburg. ¿ Lo habrás leído?
La frase Menochio habría tenido un blog es una imbecilidad absoluta. Basta de la idolatría por los blogs!!!
Va-no-lee
los pibes e preguntan
donde andas
dejaste el fulbo
las tapus y la
pichikata
ya no sos igual
Anónimo, la frase es muy buena, vos debés ser un pobrecito periodista atragantado con la diarrea de tu editor
Pero igual ponele ganas que en una de esas te compran una notita en una página web
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