domingo

"Una condición de búsqueda"

Félix Bruzzone x Beatriz Sarlo.

"Parece que sonó la hora. Félix Bruzzone, un hijo de desaparecidos, pone su experiencia a girar en una procesadora literaria que no es políticamente correcta. Su primer libro de relatos, 1976, era poco convencional, pero esos cuentos aún no habían desatado el tema “desaparecidos” de sus lazos; más bien lo tomaban al sesgo, desde perspectivas que obstaculizaban el ingreso de la lengua codificada por la ideología.

Los topos, por el contrario, hace un gesto deliberado para distanciar el tema de su tratamiento más previsible y ponerlo a funcionar dentro de los géneros literarios. En este caso el de una novela cómica, fantasiosa, con capítulos de intriga, aunque sea una intriga muy débil cuyos desvíos interesan más que la trama. De todos modos, el lado cómico y la deriva inverosímil hacen que Los topos no sea biempensante. Cuando un tema grave logra, finalmente, liberarse del biempensantismo, se convierte finalmente en algo que la literatura puede tocar. Los topos se afirma en el derecho de hablar de cualquier modo sobre la ausencia de padres desaparecidos; es el derecho de la literatura.

Sobre el tema, entonces, se puede hacer realismo autobiográfico, costumbrismo, realismo político, evocación, parodia, grotesco, novela policial, lo que sea. ¿Habría un límite? Yo lo pondría en la reivindicación realista de los responsables de la desaparición. Ese sería un límite ideológico y moral, aunque, de todos modos, estoy dispuesta a pensar sobre una literatura que me resulte moralmente repugnante. Ya ha pasado varias veces a lo largo de los siglos modernos, de Sade a Nabokov, que resultaron moralmente repugnantes, y ahí están porque no lo son o porque, afortunadamente, quienes piensan que lo son no pueden prescribir lo que es buena y mala literatura.

Sin ir tan lejos, Los topos no podría haber sido escrita hace diez años. No porque Bruzzone tenía entonces poco más de veinte, lo cual no es un obstáculo en términos literarios, sino porque debieron suceder algunos hechos para que el campo de lo “escribible” sobre desaparecidos se ampliara para aceptar el cruce de géneros y la comicidad. Se trata de hechos completamente exteriores a la literatura: la recuperación de decenas de hijos de desaparecidos por las Abuelas; la activación de HIJOS que, precisamente por plantear estrategias con las que podía no estarse de acuerdo (y muchos de los “hijos” podían no estarlo), puso en un terreno ideológico y político lo que antes se veía sólo como “derechos humanos”, desplazamiento al que contribuyó la militancia kirchnerista de algunos hijos de desaparecidos que no podían ya, en nombre de su desgracia, infligir un partidismo que era innecesario para otros; finalmente la continuación de los juicios a los terroristas de Estado a partir de la derogación de las leyes que los impedían. La restitución misma del edifico de la ESMA por el presidente Kirchner convertía a ese predio en ocasión de nuevos debates, incluso entre fracciones de las organizaciones que no se ponían de acuerdo. Todos estos hechos de la política no marcan directamente la literatura pero crean condiciones de escritura. Se ha cerrado una etapa. Bruzzone publica sus dos libros en ese marco". /Sigue acá/

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Claro, pero si cada vez que se dice Bruzzone se dice "hijo de", me parece que su literatura está en problemas.
Es un gesto que en vez de aclarar, condena; y raya con los subtítulos otorgados por el mercado.

Rodrigo dijo...

Bueno Primo, parece que sí, todos los caminos conducen a Roma.
Saludos, y felicitaciones por los 76 topos.
Rodrigo.

Marce dijo...

Bruzzone es nuestro Arlt. En "Fumar abajo del agua" se ve clarito. Tiene derecho a ser un condenado a escribir de sí mismo y su literatura no está en problemas por eso; al revés, vive gracias a eso, sin eso no podría existir. Y el choque que produce al interior de la pedorra literatura nacional se vuelve único, irrepetible, bolú.
Brindemos por Bruzzone y los siete delfines.

caro g dijo...

anónimo, por qué no decís tu nombre? Está bueno el debate, pero demos la cara para jugar limpio. Si no, se complica...

Anónimo dijo...

NO se complica porque no estoy ofendiendo a nadie, caro g. convengamos que puedo poner caro f al final y estamos en la misma.
Lo que digo, es que si cada vez que se habla de Bruzzone se "explica" su calidad filial, se menosprecia lo que escribe, en el sentido de que se lo tiñe, cubre, etc, a priori. Por supuesto que Bruzzone no puede hacer nada con esto, no es su problema y está exento de mi comentario anterior.
El escribirá desde su historia, claro, pero ¿quién no? y tiene derecho a ser un condenado a escribir de si mismo, como dice Marce, pero ¿quién no?
Lo que cuestiono, en definitiva, es esa anteposición tramposa de algunos críticos y periodistas.
Vamos, que no dicen "Budassi, la rubia"!!

Volquer dijo...

Sarlo chochea, esta lectura es la prueba más flagrante. ¿Comedia romántica? Lo gracioso es leer los topos desde ahí. Sus desesperados esfuerzos de maestrita por meter adentro de la "serie literaria" cosas que la exceden por los cuatro costados aburren. "Cuando algo deja de ser un trauma social puede ser tamizado por los géneros". Chocolate por la noticia. Además, lo opuesto también podría ser cierto.
Es lo mismo que detectar problemas simplemente porque a Bruzzone le dicen "hijo". Si a esta categoría la usa la industria para vender más libros, es una estrategia comercial y nada más, un poco burda pero legítima y favorecedora para el propio Bruzzone, que gana lectores. Si la usa la crítica para ser condescendiente, es un problema de la crítica y no de Bruzzone ni de sus libros. Si la usa el gobierno para hacer política, habría que celebrar que la literatura sirva para hacer política.

Anónimo dijo...

Está muy bien, Volquer es más agudo. Lo mío era sólo un comentario.