martes

Recomiendo cine


El jueves a las 21 hs, en el Centro Cultural de la Cooperación se estrena Tierra de refugio, de Hernán Belón y Favio Ficher.


Aquí, un texto que escribí sobre la peli y que se publicó ayer en Perfil; que espero persuada a todos. ¡véanla!




Nueva Mirada del exilio (militancia en los 70)





Las formas de la política y la represión; la historia y sus ejes de movimiento y cambio, las víctimas y los victimarios bajo una mirada desviada de ajenos intereses cruzados. El abordaje de los setenta en la Argentina suelen tener hoy, desde los medios masivos, la impronta consolatoria del lugar común. El estreno el próximo jueves a las 21, en el Centro Cultural de la Cooperación, de Tierra de refugio. Historias del exilio, documental filmado en Francia y dirigido por Hernán Belón y Favio Fischer es, sin dudas, un evento para celebrar.
Como en una elaborada obra de ficción, el film se arma a partir de personajes disímiles, coloridos y complejos que componen a coro una historia que tiene al exilio político como experiencia común. Sin embargo, el desarraigo tiene orígenes en que lo íntimo se cruza con lo político, y lo particular con lo social.
Pasado y presente. Los relatos sobre la elaboración de la pérdida y la integración a la sociedad francesa muestra todos los matices, donde ni la nostalgia ni la victimización como tópicos son los ejes centrales. Y es aquí donde la mirada sensible e inteligente de Belón y Fischer genera una suerte de fértil incomodidad: las contradicciones, los ideales, la tensión entre identidad e integración, entre pasado y presente, y las crueles incógnitas del sistema represivo militar y de la triple A; todo se pone en juego en las voces de –entre otros- Jaime, un personaje carismático, sionista arrepentido que afirma que "Una vez que se muera Castro, toda latinoamérica será castrista". O Cristina, ex montonera, viuda de "Pichón", un joven desaparecido, que habla sobre la metodología de ciertas operaciones del grupo, sus nulas ganas de volver a Argentina, su trabajo actual en la recuperación de adictos, y la vida de sus hijas en una cultura tan lejana a la de sus orígenes. "No tengo nostalgia –dice- cuando llegás a un país donde la seguridad está garantizada, todo el resto no te presenta incovenientes. Le dí mucho a mi país, y no sé cuales fueron los resultados". Pero el hallazgo de la obra es que se arma en varias direcciones; sin quedarse únicamente en el pasado de militancia y represión.
Futuro. Entre el raconto de cada exiliado, asistimos al viaje – y sus alegres preparativos - de estos personajes rumbo a Lyon, lugar de reencuentro de todos los refugiados latinoamericanos en Francia, un asado que organizan todos los años en agradecimiento a la solidaridad de aquel país. Las imágenes luminosas de chilenos, argentinos y centroamericanos con sus hijos, al ritmo de martillos que sujetan andamios que serán carpas, el chasquido del fuego para el asado y los juegos de sobremesa muestran una nueva forma de comunión; cierta capacidad de organización en tiempo presente. Y es que, por lo bajo, entre frustraciones y nuevas conquistas, el documental puede verse, también, como el retrato dinámico de toda una generación.

1 comentario:

Natalia dijo...
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