lunes

Llamado a la solidaridad mecánica de jóvenes diletantes con buena memoria

Brindo por la intimidad pública y por la alta concentración de incipientes talentos cachorros a veces incomprendidos que nos honró con su presencia sin quejarse por lo menos en voz alta o en nuestra cara. Por los que castigaron sus riñones con la cerveza aguada de Bartolomeo y pagaron sumas irrisorias por una micropizza y después vinieron al peruano por más que se habían dado cuenta de que las chances del levante ocasional estaban empantanadas desde hacía rato. Brindo con los Eyelit del tortugo Marcelo y con las fotos de Mariano y con el pollo gigante que se pidió Leonel y nunca pudo terminar. Si la esquizofrenia pudiera brindar yo también brindaría con ella y después la presionaría un poco para que nos compre los libros, o le pediría que se disfrace de Beatriz Sarlo o de Valeria Mazza y hable mal de nuestros textos. Pero como sólo bebo agua mineral y la nostalgia es un vicio con buen marketing voy a pedirles que me ayuden a resolver algunos misterios pendientes post presentación:

¿Quiénes acusaron a la presentación de ostentar tono palermista pidiendo en su reemplazo las distorsionadas cuerdas clientelares de un rocanrol barrial?

¿Cuántos fantasmas entraron y salieron sin saludar, llevándose con ellos suspiros de sospecha y algún que otro vaso en el bolsillo?

¿Qué porcentaje de los que vinieron sólo buscaba la tibia retribución narcisista de un polvo ocasional barnizado con los murmullos de una gesta culturosa?

¿Por qué carajo me puse a servir el vino mesa por mesa? (ya se, consultar con analista por más que intuyo la respuesta)

¿Dónde estaba la buena gente que se enteró de la presentación por los medios y vino a comprarnos un librito de puro curiosa?

¿Por qué en este blog se trata tan bien a todo el mundo?

¿Quiénes fueron los valientes que se atrevieron a romper su ajustado circulito endogámico y mascaron cebiche en territorios poco familiares?

¿Por qué hay gente que paga $ 18 para ir a un cine reclinable con olor a popcorn que para colmo proyecta películas de Campanella y cuando se tiene que poner
para un simpático folletito lo piensa más que la vez que le desconectaron el respirador a la nona?

¿Cuánto falta para que uno de los Tamariscos haga la gran “compilador que conoce el paño y está un escaloncito arriba” y sin demasiado criterio edite un libro que presente a las centésimas jóvenes promesas mercosureñas en busca de un comprador ibérico?

17 comentarios:

Sonia Budassi dijo...

Cuántas de las personas que no compraron el libro -actitud sumamente respetable- fueron a rogar porque se los regalaran? -actitud bastante reprobable.

Anónimo dijo...

¿Alguien se creyó lo del evento literario?
Alguien cree en un intercambio sin trompadas de por medio?
Llegó la época de la conciliación, tal vez?
Lo que es seguro es que el polvo buscamos, siempre.

Anónimo dijo...

el polvo es nuestra materia futura

Martin dijo...

Y vos a quien querés tratar mal, Vanoli?

Anónimo dijo...

Aca el mercado se reduce a dos o tres de extractos distintos que escriben y leen y la pelean. La condescendencia puede ser la polítca del momento, la amplitud blanda que es condición de este tiempo.
martin

bp dijo...

estaba mejor la
crónica
censurada.

Anónimo dijo...

a los que preguntan boludeces

Hernán Vanoli dijo...

je, coincido con lo de la condescendencia, coincido, muy buen post, gracias.
Yo me autoflagelo y cuando me dejan trato bien a todo el mundo.
Ah, lo censurado siempre será mejor, por definición.

the voice always in your mind dijo...

quien lo censura Vanoli??? le recomiendo lleve al analista, también, esta cuestión...

Funes dijo...

Cuántos anónimos para dar una opinión che... qué bárbaro, eh.
¡Este blog está creciendo!

Lo de palermitanos no es exacto pero creo que puedo explicarlo esta noche en Alejandría.

Abrazo, Largo.

(Tengo en mi poder el narrativa breve II así que puedo hacer una reseña combinada - nace un proto quintín - ja)

Sonia Budassi dijo...

Los comentarios anonimos no me caen simpatico, coincido con la ironia de Funes, pero si no insultan, por lo menos, hay que dejarlos ser. Y no creo que nuestro blog crezca con eso, o que se relacione con la cantidad de comments, auqnue algunos creen que si.
Lo de la condescendencia tiene algo de verdad, yo también lo llamaría amplitud. Uno (yo) a veces me pregunto si vale más el desgaste de exponerse un poquito, laburar todo el día, llegar con los libritos a tal lugar casi muerto y que te bardeen (y no me refiero a vos, Funes), o quedarse echado (oculto) leyendo y escribiendo. Ahora creo que es una falsa dicotomia. Que los textos son los que pelean y se enfrentan entre si. Pero que está bien la instancia social para leernos, y eso suma. Y que si me bardean, que va ser, yo me la banco, tengo bastante resto para sostener una buena discusión, aunque el oponente sea lucido o un bobo, y de escuchar con tranquilidad. (Estoy siendo demasiado conciliatoria otra vez?)

Sonia Budassi dijo...

BArtolomeo es muy caro, eso es cierto, y no aceptan tickets!!! Parte de mis amigos se fueron por eso. EL lugar ideal no exite, que va ser.

Violeta Gorodischer dijo...
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Violeta Gorodischer dijo...

Tampoco estoy en contra de las discusiones, creo que son muuuuuuucho mejores que los prejuicios. O que al menos ayudan a disiparlos.

Anónimo dijo...

ehh, por qué suprimieron el comment de violeta?

Editorial Tamarisco dijo...

Anonimo, porque estaba repetido seguramente, algo asi tambien paso con otro comment de Molina, que el sistema blogger insiste en reproducir. Esperamos contar con vuestro nombre en la próxima intervención. A su servicio.

paula dijo...

ah. me dan ganas de haber ido.